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La Arena (La Pampa). Opinión. 18/11/2015

Dos candidatos y tres conductores varones, y mujeres para el saludo

 

Los dos debates previos a las elecciones presidenciales, mostraron la cara machista de los medios de comunicación, que se negaron a incorporar a una mujer entre los moderadores, pese al pedido expreso de un grupo de periodistas.

Por Irina Santesteban

El debate entre los candidatos Daniel Scioli, por el Frente para la Victoria y Mauricio Macri, por la Alianza Cambiemos, en marcha al balotaje del 22 de noviembre, dejó mucho material para el análisis. Como la tan mentada "independencia" del periodismo es muy relativa, se pueden leer y escuchar los más disímiles comentarios acerca de "quién ganó", si el candidato amarillo, que hasta el momento se mantiene primero en las encuestas, o el candidato oficialista, que aunque se lo vio más "duro" en el debate, dejó claro cuáles son los proyectos que se dirimen el próximo domingo.
Los bloque de economía y desarrollo, seguridad y derechos humanos, niñez, fortalecimiento institucional, etc., mostraron una agenda acotada, que dejaron afuera asuntos importante como la cuestión internacional o los relativos a las mujeres. En este marco, sólo hubo una breve referencia del candidato Scioli a las políticas para combatir la trata de personas y las oficinas de la mujer para casos de violencia de género, y una omisión absoluta por parte de Macri. Esto evidencia que falta mucho todavía en materia de políticas de igualdad de derechos y oportunidades para las mujeres, aún en la Argentina, que desde hace ocho años tiene una presidenta mujer y puede enorgullecerse de haber promovido una legislación de avanzada en reconocimiento de los derechos de las mujeres. Pero esas normas son letra muerte si no se ponen en práctica, y acá está el meollo de la cuestión.

Mujeres no. 
Argentina Debate fue la ONG que promovió ambos debates, previos a las elecciones del pasado 25 de octubre y la que tendrá lugar el próximo domingo 22. Una de las integrantes de esa ONG es la periodista María O´Donnell, quien había planteado en agosto de este año, su disconformidad porque entre los postulantes a conducir el primer debate, el 4 de octubre, no había ninguna periodista mujer. José Octavio Bordón, quien integra AD, estuvo de acuerdo con ella, sin embargo su reclamo no prosperó y los conductores de aquel primer debate, entre cinco candidatos (Scioli estuvo ausente), fueron tres varones: Marcelo Bonelli, Luis Novaresio y Rodolfo Barili. Descontenta con esta decisión, atribuible a los medios de comunicación, la periodista se apartó de la ONG.
La semana pasada, y ante el hecho que los conductores del debate del domingo 15/11 serían nuevamente los tres varones ya nombrados, un grupo de periodistas mujeres plantearon a AD que se incluyera a una moderadora. Como no obtuvieron respuesta y se anunció que los conductores serían los mismos, las periodistas calificaron de "machista" esa decisión y formularon una presentación ante la Defensora del Público, Cynthia Ottaviano, quien remitió el pedido a la entidad organizadora del evento.
Argentina Debate pidió 36 horas para contestar el requerimiento, pero finalmente no cambió la decisión inicial. La ONG adjudicó a los medios de comunicación la responsabilidad por el nombramiento de los conductores.
La presentación fue realizada por Mariana Carbajal (Página/12), Romina Manguel (Radio Vorterix), Nora Veiras, Mariana Moyano y Liliana Hendel (TV Pública), Mónica Gutiérrez (América Noticias), Rosario Lufrano (Radio Rivadavia), María Julia Oliván y Valeria Sampedro (Canal 13) y Marta Vasallo (colaboradora en Le Monde Diplomatique). Además de ellas, firmaron esa petición referentes de diversos ámbitos, como el presidente del CELS, Horacio Verbitsky; la titular del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA), la abogada Natalia Gherardi; la directora del Conicet en representación de las Ciencias Sociales y Humanas, Dora Barrancos, y Diana Maffía, que dirige el Observatorio de Género en la Justicia del Consejo de la Magistratura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Paridad de género. 
El reclamo ante la Defensoría del Público, expresa que el debate está previsto para "favorecer la discusión democrática en procesos electorales", y rechazan que el mismo nazca con un "sesgo machista", que conlleva una "abierta discriminación en relación a la presencia femenina en las pantallas de TV".
La petición hacía referencia a que se debe respetar el artículo 3 inciso 'm' de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisuales que establece: "promover la protección y salvaguarda de la igualdad entre hombres y mujeres, y el tratamiento plural, igualitario y no estereotipado, evitando toda discriminación por género u orientación sexual".

Empresas discriminadoras. 
Para las periodistas disconformes, son las empresas de comunicación las responsables de elegir a los conductores del debate, y deploraron que siga vigente un criterio discriminador que establece que "la política es un ámbito reservado a los hombres, como si por vestir corbata y ponerse al frente de un programa te da más legitimidad" (Romina Manguel, de Radio Vorterix).
Tal petición no fue atendida. Las periodistas reconocieron que el suyo había sido un reclamo testimonial, como para sentar una posición y lograr que las mujeres sean tenidas en cuenta en el futuro.
Para Mariana Carbajal se trata de dejar sentado que la decisión de las empresas es violatoria de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisuales, 26522, comúnmente llamada Ley de Medios.
Está bueno recordar que, a pesar de que la Corte Suprema de Justicia declaró la constitucionalidad de esta ley hace ya dos años, su plena aplicación respecto al grupo Clarín se encuentra frenada por medidas cautelares que la propia Corte ratificó hace algunos días.
Carbajal dice que es necesario que la sociedad entienda "que las periodistas tenemos la misma capacidad y formación para moderar un debate igual que los colegas hombres". Pero por el resultado de la gestión trunca, parece que para las empresas que tienen en sus manos esas decisiones, hay algunos "más capaces que otras".
Mónica Gutiérrez, del canal América, citada por el diario Perfil (12/11/2015), expresó que se debe contemplar la "participación de género ... nos hace ruido a la mayor parte de mujeres periodistas, que ninguna participe de la moderación". Gutiérrez valoró el logro obtenido por América Debate en cuanto al debate presidencial en la UBA, pero expresó que ese mecanismo tan interesante para un proceso electoral "tiene que tener una presencia femenina, hay que reclamar la paridad".

En USA también. 
No sólo en Argentina les cuesta a las mujeres periodistas el pleno reconocimiento del derecho a la igualdad en los medios de comunicación. En EE.UU. hubo sólo dos debates presidenciales que contaron con alguna presencia femenina entre los conductores de esos eventos, que en ese país tienen rango legal.
Fue en las elecciones presidenciales de 2012, cuando la periodista de CNN, Candy Crowley, intervino como moderadora en el debate presidencial entre Mitt Romney (republicano) y el demócrata Barack Obama. Lo hizo junto a los periodistas Jim Lehrer de PBS, y Bob Schieffer de CBS News. En esa ocasión, otra mujer, Martha Raddatz de ABC News, moderó el debate entre los candidatos a vicepresidentes.
Veinte años antes, en las presidenciales de 1992, otra mujer había moderado un debate. Fue Carole Simpson, de ABC News, al frente del debate entre el entonces presidente republicano George H. Bush, el candidato demócrata Bill Clinton y el multimillonario independiente Ross Perot.

Imagen que lo dice todo. 
El sesgo machista del debate del domingo no estuvo presente sólo a la hora de elegir los conductores. El formato de su presentación también fue claramente discriminador del papel de la mujer. Al finalizar el debate, cuando ambos candidatos salieron de sus atriles para saludar al público en el Aula Magna de la Facultad de Derecho, subieron al escenario sus esposas, en una típica imagen de campaña estadounidense. Así, se ubica a las mujeres en el papel secundario de "acompañantes" del varón. Más allá de sus capacidades, fueron "figuritas decorativas", saludando sonrientes, besando a sus esposos.
Y si alguien considera exageradas estas impresiones, uno de los conductores no dejó dudas al respecto. Mientras Karina Rabolini y Juliana Awada subían al escenario, Barili exclamó: "Una de ellas será la primera dama de Argentina. Al lado, no detrás, al lado de todo gran hombre, hay una gran mujer".
Quizás pronunció esas palabras consciente de la discriminación de la que habían sido objeto sus colegas mujeres y quiso remediarlo. Pero esa frase sonó mal para quienes propugnamos un periodismo con perspectiva de género, que otorgue las mismas oportunidades a varones y mujeres.

Agenda de las mujeres. 
Mariana Carbajal, tituló su columna del 16/11 en Página/12: "No hubo conductora mujer, pero sí temática de género". Se refería así a la breve alusión de Scioli cuando habló de las políticas contra la trata de personas y las oficinas de la Mujer.
Sin embargo, otra periodista especialista en temas de género, Sandra Chaher, escribió en su Facebook: "Y en lo que nos importa, los temas de género los puso en sus dos minutos Scioli sobre la mesa, Macri sólo los mencionó titubeando al final de una de sus respuestas de 1 minuto. Pero Daniel, con onda, la agenda de género jamás puede ir ligada a la cosmovisión papal. El Papa está generando apertura en muchos temas, pero en género atrasa. Y desde la trinchera de género decimos ni un paso atrás con los derechos ganados. Aunque, lamentablemente, creo que la agenda de derechos no es prioritaria para las mayorías en esta elección porque si no, el favorito de las encuestas no sería Macri".
Comparto sus palabras, porque además de pelear por un lugar en los medios de comunicación, está bueno que las mujeres periodistas expresemos con claridad nuestras preferencias políticas, que no van en desmedro de la tan mentada "objetividad".
Es un dato de la realidad que Mauricio Macri, como jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, entre las 120 leyes que vetó, figura la Ley 3369, que creaba una Oficina de Atención para las víctimas de trata, y jerarquizaba la problemática a través de la creación de estructuras, con presupuesto específico.

 
 

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