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Entremujeres. Género. 21/12/2015

Violencia contra la mujer: cuando el abuso es económico

 

Un hombre que controla todos los ingresos del hogar, manipula el dinero o se lo provee a cuentagotas a una mujer está ejerciendo un tipo de violencia de género: el abuso económico y patrimonial. ¿Cómo identificarlo y buscar ayuda?

Golpes, violaciones o agresiones verbales son diferentes formas de violencia contra las mujeres. Cuando un hombre controla todos los ingresos del hogar -independientemente de quién lo haya ganado-, manipula el dinero o se lo provee a cuentagotas a la mujer está ejerciendo otro tipo de violencia: el abuso económico y patrimonial.

Al marcar la desigualdad en el acceso al dinero, se atenta directamente contra la autonomía y libertad de las mujeres. Se registra este tipo de violencia cuando ellas no pueden disponer de sus documentos o su dinero, cuando se les niega la posibilidad de administrar su sueldo o cualquier ingreso que tenga e, incluso, cuando se incumple con la cuota alimentaria, dice Perla Prigoshin, desde la Comisión Nacional Coordinadora de Acciones para la Elaboración de Sanciones de Violencia de Género de la Argentina (CONSAVIG).

La violencia económica resulta difícil de identificar porque suele ser invisible, a menudo se presenta de manera sutil y encubierta. "La educación formal y no formal han enseñado a ver la realidad con las categorías del dominador. Esas mujeres, con la mejor buena fe, piensan que siempre fue así y que es 'obligación masculina' proveer y deber femenino, depender. Cuando una mujer que está en esa dinámica encara una tarea laboral por fuera de la casa lo hace 'para ayudar' y eso está bien visto ", explica a Entremujeres el médico psiquiatra feminista, Enrique Stola.

Mabel Bianco, presidenta de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM), explica que "la cultura patriarcal supone que el hombre debe ser el que se ocupe de sostener a la mujer y los hijos y, aunque no sea 'el proveedor', igual debe administrar el dinero y controlar cuánto da a la mujer".

Desarmar la estrategia

¿Por qué muchas mujeres no son titulares de sus propias tarjetas de crédito? ¿Por qué muchas no saben cuánto gana su marido? ¿Por qué muchas mujeres  deben "pedirle permiso" a sus esposos para concretar una compra? ¿Por qué muchas dejan de ejercer su profesión cuando se casan, para ser mantenidas por el varón? La construcción de una pareja no implica dependencia de ningún tipo. Debe construirse como un espacio afectivo y solidario, en donde la mujer pueda conservar sus espacios de trabajo y de independencia al igual que el hombre.

El abuso patrimonial suele darse de manera gradual. Stola explica que "el dominador, que conoce el discurso políticamente correcto, se comportará adecuadamente hasta que sienta que su víctima está vulnerada y, a partir de allí, irá exigiendo que la mujer renuncie a relaciones, al ejercicio de la profesión y al trabajo fuera de la casa".

En el marco de las relaciones intrafamiliares, se pueden identificar dos mecanismos generales:

* Cuando él es "el" proveedor. Se ve cuando el hombre trabaja fuera del hogar y aporta la totalidad del dinero para la manutención de la casa y los hijos. Controla y supervisa todos los gastos. Puede amenazar a la mujer con sacarle todo, dejarla en la calle o, incluso, quitarle la tenencia de los hijos. Tal como explica Stola, "el dominador siempre trata de demostrar que, por 'ser hombre', tiene criterios más realistas que la mujer.

* Cuando él "vive" de la mujer. La mujer no sólo trabaja dentro del hogar, sino que es la que aporta la mayor parte del dinero para mantener a la familia. El hombre usa diferentes artimañas para convencer a la mujer de que le de dinero, por ejemplo, que no consigue trabajo, que tiene que ayudar a su familia, que tiene un proyecto prometedor, etcétera. Si trabaja, no le dice a ella cuánto gana o, incluso, puede tener cuentas y bienes a nombre de otras personas. "Es habitual que, en casos donde la mujer es la que aporta el mayor caudal de dinero el compañero se vuelva el controlador de todo y limite su capacidad de decisión sobre ese dinero. Esa es una forma de dominación más sutil que el golpe, aunque habitualmente se acompaña de maltrato psicológico o violencia física", explica Bianco.

La violencia de género no tiene barreras sociales. Tampoco la violencia económica.

"Cuando se piensa en crear políticas de acceso a la justicia para las mujeres que desean superar situaciones de violencia, es importante tener en cuenta a todas las posiciones socioeconómicas, ya que muchas mujeres que pertenecen a una familia con buen nivel de ingresos, no disponen ellos con libertad", dice Natalia Gherardi, directora ejecutiva del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA).

Efectos de la dependencia económica

Este tipo de abuso suele ser desestimado por la mujer, quien descubre el maltrato cuando la violencia física llega. Este proceso genera desvalorización y baja autoestima. La doctora en psicología Mabel Burin, directora del Programa de Estudios de Género y Subjetividad de la UCES, esquematiza en qué afecta a las mujeres:

* en su salud psíquica y física, porque la lleva a padecer todo tipo de malestares que se expresan como trastornos en su salud, por ejemplo, ansiedad, depresión, tendencia al consumo abusivo de psicofármacos, etc.

* en su desarrollo como ciudadana, en las posibilidades que pueda tener para desarrollarse en el ámbito público, y buscar mejores espacios educativos y sociales para ella y para sus hijos.

La mayoría de las mujeres que sufre este tipo de violencia se empobrece, lo que aumenta su vulnerabilidad y la de sus niñas y niños. "Los hombres han instalado en el imaginario social la creencia de que las mujeres, una vez separadas, logran sacarles a ellos el dinero. Lo cierto es que son pocas las mujeres que consiguen un acuerdo justo, y la mayoría de ellas pagan fuertemente el precio de haber sido dependientes, su trabajo gratuito como ama de casa y el haber perdido el 'tren social' al que deben incorporarse para sobrevivir", dice Enrique Stola.

 

Busca ayuda

Tal como dice Enrique Stola, es importante que la mujer trabaje fuera de su casa y estudie. "Jamás debe resignar su individualidad y libertad por el pedido o la exigencia de un hombre. Esto le garantizará estar en condiciones de establecer relaciones igualitarias y ejercicio pleno de su libertad".

Tal como sucede con la mayoría de los casos de violencia, visibilizarlo, denunciarlo y pedir ayuda es un paso fundamental. Cada país cuenta con diferentes andamiajes de normativas, centros de ayuda, especialistas y leyes que amparan, protegen y asesoran a las mujeres víctimas de la violencia en cualquiera de sus formas.

¿Dónde pedir ayuda?

Aquí tienes algunos teléfonos útiles en diferentes países:

 

En Argentina

* Atención a las Víctimas de Violencia Doméstica del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación. En CABA: teléfono 137 las 24 hs., en toda la Argentina: 0800-222-3425.
 

* Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia. Denuncia en caso de violencia familiar. Lunes a viernes, las 24 hs. 4370-4600, extensiones de 4510 a 4514.

* Más información

 

En Colombia

*El Gobierno Nacional de Colombia implementó a través de la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer la línea gratuita 155 es accesible desde cualquier punto del territorio nacional colombiano. (Más información sobre la línea Equidadmujer)

* Además, Colombia cuenta con una red de Comisarías de familia en cada ciudad para denuncias sobre violencia intrafamiliar.

 

En México

* Instituto de las Mujeres del Distrito Federal. Atención Psicológica y asesoría Jurídica a través de las 16 Unidades Delegacionales. Tacuba No. 76, 5º Piso, Col. Centro Histórico, Del. Cuauhtémoc, México D.F., C.P. 06010. Tel: 55 12 28 45 ext. 122, 55 12 27 65 ext. 122, 55 12 27 92 ext. 123. De lunes a viernes de 9:00 a 18:00 hrs.

* Más información: busca ayuda en tu Estado

 

En Venezuela

*Instituto Nacional de la Mujer (INAMUJER). Boulevard Panteón, Esquina de Jesuitas, Torre Bandagro, Piso 1,2 y 3, Parroquia Altagracia, Caracas. Teléfonos: (0212) 8608210 al 19. Línea gratuita: 0-800 MUJERES 0-800-6853737 o *112 de Movilnet. De lunes a viernes, de 7:30 AM a 6:00 PM. Aquí, el sitio web

* Más información: Directorio de centros de ayuda y referencia de la UCV

Recuerda que todos los países cuentan con líneas telefónicas de ayuda, policías locales y Organizaciones no gubernamentales en los que pueden conseguir asesoría jurídica o hacer denuncias.

 

 
 

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