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El primer caso de femicidio llegó a la Corte Suprema de Justicia de la Nación

 

La Corte Suprema de Justicia de la Nación confirmó una sentencia de la justicia de Catamarca en la que se acusaba a un hombre de homicidio bajo el agravante de haber ocurrido en un contexto de violencia de género.

(Buenos Aires, 22 de enero de 2016) - En el mes de julio de 2014 la Cámara en lo Criminal de Primera Nominación de la provincia de Catamarca condenó a Francisco Quiroga a la pena de prisión perpetua por el delito de homicidio “agravado por Femicidio”, aplicando el agravante del inciso 11 del artículo 80 del Código Penal. En diciembre de 2015 el caso llegó a través de un recurso de queja a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que fue rechazado por cuestiones formales.

De esta forma, la Corte Suprema de Justicia de la Nación interviene por primera vez en una sentencia que queda firme luego de la aplicación de la reforma legislativa que incorporó  la violencia de género como un agravante en delitos de homicidio. Si bien en el texto de la decisión judicial no se incluye un desarrollo exhaustivo respecto de la interpretación de este inciso, es importante recuperar los argumentos dados por la Cámara de Catamarca para aplicar el agravante de femicidio en este caso en concreto.

La Cámara resolvió condenar a Quiroga en virtud del artículo 80 inciso 11 del Código Penal que se aplica al que matare: “… A una mujer cuando el hecho sea perpetrado por un hombre y mediare violencia de género”. Para aplicar la figura hizo un detallado análisis del contexto de violencia previo al hecho.

Es importante remarcar la forma en que el tribunal analiza la presencia de varios elementos que permiten subsumir el hecho en la mencionada figura penal. En este sentido afirma que “existía sin lugar a dudas una clara relación desigual de poder basada en la idea de superioridad de Quiroga respecto a la inferioridad de Valdez (la víctima) por el solo hecho de ser mujer.” Para determinar esto, toma en consideración que existía violencia física, pues los diversos testimonios recogidos a lo largo del proceso dan cuenta de las golpizas a las que era sometida en vida María Rita Valdez.

Del mismo modo, la Cámara constata la existencia de violencia psicológica: “había causado en la víctima daño emocional, perturbando el pleno desarrollo personal al degradar y controlar sus acciones, ergo lo hacía mediante amenaza, acoso, hostigamiento, restricción, vigilancia constante, exigencia de obediencia, sumisión, coerción verbal, persecución, insulto y explotación”. En su análisis también comprende la violencia económica: “el acusado menoscababa los recursos económicos de la víctima, pues perturbaba la posesión de los bienes de Valdez y ejercía una limitación o control de sus ingresos”.

Finalmente, también se toma en cuenta el contexto sociopolítico que llevó a la incorporación de esta legislación en el Código Penal: “No debe escapar a nuestro conocimiento, que la violencia contra las mujeres es un fenómeno grave, un problema social que afecta no sólo su progreso personal, sino el de su familia, su país, en fin a toda la sociedad que la rodea. Es un obstáculo a la evolución de las naciones y, hoy en día podemos verlo también, al cumplimiento de los objetivos del nuevo Milenio. Desde hace ya algunas décadas y por denuncias de las organizaciones de mujeres, a nivel internacional se han tomado acciones con el fin de hacer de este fenómeno un hecho visible en la sociedad y de crear instrumentos jurídicos (leyes) donde se establezcan una serie de obligaciones que los Estados deben cumplir para que se respete el derecho de las mujeres a vivir una vida libre de violencia por razones de género, violencia por el solo hecho de ser mujeres”.

Hubiera sido importante contar con una sentencia de la Corte Suprema que trate el fondo de un caso de femicidio para brindar claros lineamientos respecto de los elementos que configuran este delito. En otras ocasiones comentamos sentencias donde los tribunales hacen interpretaciones sumamente restrictivas que parten de estereotipos de género (como por ejemplo, describir cómo deben comportarse las mujeres “víctimas” para ser consideradas como tales) y otras sentencias que no logran dimensionar los alcances de la violencia de género que recoge el inciso 11 del artículo 80 del Código Penal. En ese sentido, consideramos que el fallo Quiroga es un buen punto de partida para mostrar los alcances de la violencia de género que, en todas sus formas, lleva a la aplicación del inciso 11 del artículo 80 del Código Penal y salir de concepciones sumamente limitadas que han intentado restringir su alcance.

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