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Los femicidas no se toman vacaciones
 

En lo que va del año hubo al menos 28 femicidios en todo el país. Entre tantas tragedias, dos casos conmovieron especialmente a la opinión pública: el de una joven de 18 años cuyo asesino afirmó que la mató porque lo ignoraba  y el de una mujer que conoció al agresor a través de Facebook.

(Buenos Aires, 26 de febrero de 2016) - Enero y febrero suelen ser considerados meses marcados por el ritmo lento del verano, el descanso, en los que pocas cosas ocurren.  Todo parece estar en pausa hasta que terminen las vacaciones. Sin embargo, la violencia de género no distingue entre estaciones: en los primeros dos meses del año ya hubo al menos 28 femicidios en todo el país. 

Aunque las estadísticas señalan que en Argentina una mujer muere cada 30 horas, el pasado 8 de febrero los diarios dieron cuenta de dos femicidios ocurridos en 24 horas: uno en la localidad de Tigre y otro en La Matanza. El día 9 Clarín tituló: Femicidios sin freno: otras dos mujeres fueron asesinadas a cuchillazos, para dar cuenta de otros dos crímenes ocurridos en Mendoza y Santa Fe. Para el día 11, con otras dos mujeres muertas en Chaco y la Ciudad de Buenos Aires en el mismo día, además de superar la estadística ya habían ocurrido 16 femicidios en lo que iba del año, tal como señaló el diario La Nación.


Además de la espantosa frecuencia entre femicidios, hubo dos casos que llamaron especialmente la atención de los medios por el accionar de los asesinos. Mariana Colman, de 18 años, vivía y trabajaba en un campo en la localidad bonaerense de Carlos Casares. Su cuerpo fue hallado con signos de haber sido violada luego de que estuviera cinco  días desaparecida. La Policía detuvo a Horacio Isaías Oliva, responsable del tambo donde trabajaba Colman, quien les dijo: “La maté porque me ignoraba”.  Por otra parte, Grisela Noemí González, de 39 años, conoció en Facebook a quien sería su asesino. Waldo Mares Parra, de 33 años y nacionalidad mexicana, vino al país invitado por González para conocerse personalmente. Además de pagarle el pasaje, se encargó de conseguirle un lugar donde quedarse. En vivo y en directo el amor que Mares Parra le juró por Facebook duró 48 horas. El femicida llegó a la Argentina un martes y el jueves cometió el crimen, tras lo cual dejó el país. 

Uno de los datos de los informes del Observatorio Las Mujeres en los Medios que desde ELA realizamos hace algunos años y que mantiene su vigencia, es la poca frecuencia con que la violencia contra las mujeres es tema de las editoriales en la prensa gráfica. La mayor presencia del tema en la agenda pública parece indicar que esto comenzó a cambiar: el femicidio de González mereció una nota editorial firmada por Ricardo Roa en el diario Clarín  titulada El deseo en los tiempos de Facebook.  Los términos de esta editorial, sin embargo, no muestran un avance significativo en cuanto a la comprensión más profunda del fenómeno: allí, una vez más la víctima es responsable de su propia muerte Roa describe a la víctima apelando al estereotipo de una mujer de 40 años en plena crisis y, al igual que las restantes notas del diario, pierde caracteres en la explicación sobre su estado civil y cómo nombrar al vínculo que la unía con el agresor pasando por alto que González era una mujer que fue asesinada por un hombre que le dijo que la amaba. “No son las redes las que tienden trampas a las personas: son las personas las que se tienden trampas. La realidad es muchísimo más compleja que el mundo virtual. Y también más peligrosa”, cierra la nota Roa ignorando que la trama de la violencia que concluye en los femicidios también es mucho más compleja de lo que él la retrata.

Los casos ocurridos durante este mes vuelven a confirmar que la edad, el lugar de residencia o el nivel socioeconómico no son variables que expliquen los femicidios. Y también que hay una gran distancia entre la letra de la ley y la realidad. El Estado debe comprometerse para que las páginas de los diarios dejen de llenarse con imágenes de mujeres asesinadas: no porque los femicidios no estén en su agenda sino porque ya no haya mujeres muertas por la violencia machista. 

 

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