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Efecto Michelle: entre vestidos y empoderamiento

 

Los medios de comunicación se mostraron impactados ante el discurso que la primera dama de los Estados Unidos dio frente a un público conformado por estudiantes mujeres de nivel secundario. Michelle Obama promocionó su campaña “Dejemos que las niñas aprendan” que busca combatir la deserción escolar de niñas y adolescentes.

(Buenos Aires, 28 de marzo de 2016) - Durante su visita a nuestro país Michelle Obama, primera dama de los Estados Unidos, encabezó una conferencia en el Centro Metropolitano de Diseño, en el barrio porteño de Barracas, donde habló frente a un auditorio lleno de chicas estudiantes de escuelas públicas y colegios privados, a las que llamó a “ser líderes”. Los medios dieron cuenta del tono empoderador del discurso de Obama aunque algunos no pudieron evitar la actitud sexista de detenerse a profundizar la descripción del vestuario tanto de la primera dama estadounidense como de Juliana Awada, que presentó a Obama en lo que constituyó su primer discurso “político”. Si bien a primera vista la cobertura fue similar en todos los medios, las diferencias pueden apreciarse en las notas de opinión publicadas. 
 


En Clarín, Gisele Sousa Díaz retomó la idea de Michelle Obama acerca de lo importante de que niñas y adolescentes puedan estudiar para hacer hincapié en que la educación también es clave en la erradicación de estereotipos de género y en la construcción de una sociedad más igualitaria para varones y mujeres. Además, Sousa Díaz cuestionó la “sorpresa” generada por el discurso de Obama, en especial para quienes esperaban las palabras de una “mujer de”. La periodista señaló que hasta ese momento solo se hablaba del carisma de Michelle y de sus vestidos.  “Pero ayer contó que de chica la silbaban por la calle ‘como si fuera un objeto’, que las maestras les preguntaban a los varones ‘qué carrera querés seguir’ y a las nenas ‘con qué tipo de hombre te querés casar’ y que, pese a todo, se propuso estudiar y logró ser abogada y socióloga, formarse en Harvard y en Princeton”.  

 

En el caso de La Nación si bien en el primer párrafo define a Awada y Obama como “dos mujeres líderes, fuertes, con una historia y una vida propia” que manejan sus propias empresas, organizaciones y proyectos, luego de describirlas como “madres presentes” la nota se dedica a destacar a ambas mujeres como símbolos de la moda. Ninguna nota que se refiera a las actividades compartidas entre los presidentes Mauricio Macri y Barack Obama desperdició caracteres en describir el atuendo de los mandatarios. Como mucho se mencionó la actitud “informal” del presidente norteamericano al contestar preguntas del público sin saco y con las mangas de la camisa arremangadas. La elección de centrarse en la vestimenta de las mujeres en lugares de sus historias profesionales, además, va también en contra de lo manifestado por Michelle Obama en su discurso donde entre otras cuestiones señaló la necesidad de terminar con la idea de que las matemáticas y la ciencia son áreas vedadas para las mujeres. 

Por su parte, Mariana Carbajal en Página12 construyó un perfil de las primeras damas. Si bien menciona la relación de Awada y Obama con el mundo de la moda, el énfasis está puesto en sus trayectorias profesionales pero también señalando las diferencias entre ambas desde el inicio de la nota: “Carismática, y gran comunicadora, Michelle Obama puede mirar con gracia las cámaras de una sitcom juvenil, como cantar y bailar en el jardín de la Casa Blanca al ritmo de un rap para promocionar alguna de sus campañas sociales. Y al mismo tiempo recorrer el mundo levantando banderas del feminismo para reclamar por “más mujeres líderes”, educación para las niñas y condenar la violencia machista. Lejos de ese discurso, Juliana Awada representa el estereotipo de la esposa tradicional, dedicada a los quehaceres domésticos”.  

Más allá de la importancia de animar a las mujeres a estudiar y formarse para poder desarrollarse profesionalmente y fomentar desde el Estado políticas con este objetivo, también los medios de comunicación pueden y deben contribuir con la difusión de las historias y perfiles e mujeres líderes, sin reproducir estereotipos de género. 

 
 

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