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Por los acosos, proponen coches de subte sólo para mujeres y crece el debate

 

La iniciativa de una legisladora porteña busca que haya vagones exclusivos en horas pico. Aunque se aplica en otras ciudades, la idea sumó rechazo entre pasajeras y especialistas.  

Por Nora Sánchez

El proyecto para que exista un vagón de subte exclusivo para mujeres para evitar que sean víctimas de acoso sexual ayer generó un intenso debate y fuertes voces en contra. La mayoría de las críticas fueron de mujeres, que consideran a la idea como un retroceso.

La iniciativa fue presentada en la Legislatura de la Ciudad por la diputada Graciela Ocaña (Confianza Pública), que propone que las mujeres cuenten con vagones exclusivos en todas las líneas de subte. Estos coches, que estarían señalizados especialmente, estarían disponibles de lunes a viernes de 7 a 10 y de 17 a 19. Su uso seríaá optativo y las mujeres que prefieran viajar en ellos podrían subir con chicos de hasta 13 años.

En los fundamentos del proyecto, Ocaña sostiene que las mujeres sonvíctimas de episodios de acoso o abuso en el transporte público de la Ciudad en forma cotidiana. Como ejemplo, cita el caso de un hombre que en octubre del año pasado se masturbó y eyaculó sobre una pasajera de la línea A. "Se trata de episodios que no son aislados -fundamenta la legisladora-. Incluso suceden una infinidad de episodios que no son denunciados por las mujeres que los padecen".

El año pasado la Fiscalía de la Ciudad recibió 141 denuncias por exhibiciones obscenas, sólo dos de los cuales sucedieron en el subte. Mientras tanto, la Policía de la Ciudad informó que en 2015 hubo 17 denuncias por abuso sexual en diferentes líneas de subte, que llevaron a la detención de 15 personas. "En los primeros cinco meses del año 2016, se han realizado quince denuncias por abuso, y se han logrado catorce detenciones", agrega el Ministro de Justicia y Seguridad de la Ciudad, Martín Ocampo, que dice que la cantidad de casos aumentó porque las víctimas se animan más a hacer la denuncia.

Frente a estas situaciones, Ocaña apela a una medida que ya fue implementada por ejemplo en Ciudad de México o en Tokio, Japón. "Considero que se trata de una medida que no resuelve por sí sola la situación de fondo, pero creo que resulta necesaria en lo inmediato, para frenar la cantidad de casos que existen hoy en día", sostiene la legisladora en su proyecto, y sugiere que crear vagones femeninos servirá para crear una mayor conciencia y repudio social con respecto al acoso en el transporte público.

En la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta dijo que “vale la pena" estudiar la propuesta. Pero desde el Gobierno nacional, el ministro de Transporte Gullermo Dietrich, salió a rechazarla: "No no la veo como una solución de un problema, todo lo contrario, lo veo como rendirse ante este tipo de situaciones". En declaraciones a radio Mitre, Dietrich consideró: "Tenemos que trabajar como sociedad en mejorar la convivencia, que nos hagamos responsables y que la gente reaccione ante este tipo de situaciones para que la mujer no se sienta sola ante la multitud".

La mayoría de las especialistas de género consultadas se oponen al proyecto. "Es un retroceso espantoso -cuestiona Virginia Franganillo, presidenta del Parlamento de las Mujeres de la Legislatura-. Lo que hay que garantizar son servicios que funcionen, donde se puedan respetar los derechos de todos los ciudadanos, y trenes adecuados para transportar a los seres humanos. Separar a las mujeres de los varones y que eso sea una política pública es volver a una situación previa a la construcción de una sociedad".

La directora del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género, Natalia Gherardi, coincide: "La separación de las mujeres coarta la libertad a usar el espacio público en igualdad de condiciones y con seguridad. Y no aborda el problema de fondo, que es que hay violencia y acoso sexual en el espacio público y en el transporte. La solución a ese problema no es apartar a las mujeres. El camino es el de la educación y el de la prevención y eso debe ir de la mano de una mejor infraestructura para el transporte público. Por ejemplo, aumentando la frecuencia del subte y creando espacios o andenes más amplios para que la gente esté menos apretada".

En cambio, la fiscal porteña especializada en violencia de género Genoveva Cardinali sostiene: "Yo viajaría en el vagón para mujeres. Lo fundamental es que tiene que haber un cambio cultural. En esta sociedad machista, el hombre tiene que dejar de realizar estas conductas de acoso, que son socialmente aceptadas. No hay ninguna autoridad policial ni nada que las reprima y como no hay consecuencias, los hombres las siguen cometiendo. En este contexto y mientras no haya medidas efectivas para sancionar a los agresores, no me parece tan desacertado hacer una medida de discriminación positiva. Es una manera de que la mujer la pase un poco mejor en el transporte público, sin tener que preocuparse por lo que pasa a su alrededor".

Los pasajeros del subte ayer recibieron con desagrado la propuesta de Ocaña. "Plantea una medida que atrasa en vez de pensar algo hacia adelante, como promover políticas de género que apunten a la educación y al respeto por el otro", opinó Celeste Otero. Fernando Cabrera, usuario de la línea A, señaló: "Lo que habría que hacer es insistir en que nadie tiene derecho a avanzar sobre otra persona sin su consentimiento, no segregar a las mujeres". Mientras, la pasajera de la línea B Marina Fernández afirmó: "La propuesta es discriminatoria para mujeres y hombres. Viajo en hora pico y la mayoría de ellos hacen lo posible por no rozarte. Los que buscan aprovecharse de la situación son una minoría y en todo caso hay que denunciarlos. Y sobre todo, hay que apelar a la educación para que los varones y las mujeres aprendamos a respetarnos mutuamente. Separarnos es eludir la solución del problema".

Desde Metrovías sostuvieron que en otros metros del mundo donde se implementaron vagones femeninos, como en San Pablo, ya los desafectaron porque no se lograron resultados positivos. Y explicaron que sí siguen vigentes en ciudades y sistemas de transporte "donde esta problemática es muchísimo más profunda o incluso en países en donde la decisión obedece a cuestiones religiosas y/o culturales".

 
 

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