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#MujeresALaCorte: más paridad de género mejora la vida de las mujeres

 

ELA y Amnistía Internacional Argentina se unieron en una campaña para impulsar #MujeresALaCorte con el objetivo de llamar la atención sobre la necesidad de contar con paridad de género en la Justicia para mejorar la vida de las mujeres. La designación de dos jueces varones para integrar los lugares vacantes en la Corte Suprema reabre el debate por la paridad y la obligación de todos, mujeres y varones, por garantizar la plena vigencia de los derechos humanos de las mujeres.

(Buenos Aires, 15 de junio de 2016) – En una sesión donde no faltaron los discursos llamando la atención sobre la necesidad de mejorar la presencia de mujeres en el máximo tribunal de justicia del país, el Senado aprobó los pliegos de los dos candidatos a cubrir las vacantes en la Corte Suprema de Justicia de la Nación que fueron propuestos por el Poder Ejecutivo. Así, el máximo tribunal queda integrado por cuatro hombres y sólo una mujer.

Esta integración representa un retroceso respecto de la representación de las mujeres en la Corte Suprema (que llegó a tener 2 de 7 integrantes, con las Dras. Carmen Argibay y Elena Highton), consolidándose así la vulneración del principio establecido en el Decreto 222/2003 que promueve el respeto por la diversidad de género en su composición.

La campaña #MujeresALaCorte contribuyó a poner en el debate que la presencia de juezas con perspectiva de género mejora la vida de las mujeres, ya que la experiencia demuestra que los momentos de mayor participación política de las mujeres en espacios de decisión coinciden con el desarrollo de estándares que protegen y garantizan sus derechos.  Fue  a partir de los nombramientos de Carmen Argibay y de Elena Highton de Nolasco que se crearon –con estas juezas al frente– la Oficina de la Mujer y la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte, pasos fundamentales para documentar la situación estructural de discriminación de género y promover formas de revertirlo.

Además, la presencia de juezas en la Corte Suprema enfrenta los estereotipos de género que alimentan la discriminación cotidiana y la exclusión de las mujeres en los espacios de decisión, en todas las escalas. Por eso, la presencia de juezas con perspectiva de género en el máximo tribunal permite avanzar en la defensa de los derechos humanos de las mujeres.

Sin embargo, la obligación por promover el respeto de los derechos humanos y la igualdad de género no es solo de las mujeres: es una obligación de todas las personas que trabajan en la administración de justicia y, muy en especial, de quienes integran la Corte Suprema de Justicia de la Nación. 

Si bien es lamentable que nuestro país haya retrocedido en términos de integración igualitaria de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, es posible rescatar algunos aspectos positivos del proceso.

Por un lado, en las Audiencias públicas realizadas en el Senado los nuevos integrantes de la Corte Suprema han fijado sus posiciones (no siempre coincidentes) respecto de varios temas relacionados con la igualdad de género y los derechos de las mujeres: el derecho al aborto, la corresponsabilidad del cuidado, las acciones afirmativas como herramienta para superar la discriminación, las responsabilidades en la lucha contra la violencia de género. 

Por otra parte, el tema se colocó en la agenda y en el discurso de senadoras y senadores, que han hecho explícita su preocupación por la participación de las mujeres en espacios de poder.  Una definición que resulta muy relevante cuando el Poder Ejecutivo acaba de presentar los proyectos de ley que proponen impulsar una reforma política que hasta el momento no ha tenido ninguna consideración respecto del impacto de género.

Ahora, entonces, se trata de continuar desde la Campaña #MujeresALaCorte, hacia otra que sume mujeres a la política, mujeres en todas partes.

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