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La reglamentación y la persecución del trabajo sexual en la Ciudad de Buenos Aires, un debate vigente
 

El juzgado Contravencional Penal y de Faltas N° 5 de la Ciudad de Buenos Aires absolvió a una mujer que ejercía la prostitución de forma independiente por entender que el trabajo sexual autónomo no está prohibido en la Ciudad. La sentencia también advierte que la regulación del trabajo sexual es una deuda del Gobierno porteño.

(Buenos Aires, 27 de julio de 2016) - En mayo del 2014 se produjo la inspección de varios inmuebles en la Ciudad de Buenos Aires (CABA), en el marco de allanamientos ordenados por la Procuración General de la Nación para investigar la posible comisión del delito de trata. Dos inspectoras y la policía procedieron a inspeccionar el inmueble en el que se encontraba la señora C.M., aun luego de haber verificado que no se estaba produciendo en el lugar una situación de trata. Según el testimonio de las inspectoras, C.M. les habría manifestado que allí “ejercía la prostitución” en forma independiente, publicitando su servicio en internet, extremos que no fueron comprobados por las autoridades. Las inspectoras constataron una serie de infracciones al Régimen de Faltas de la CABA, vinculadas a la falta de habilitación para funcionar como establecimiento de servicios personales directos y las condiciones de higiene y seguridad del inmueble. 

La jueza del juzgado en lo Contravencional Penal y Faltas Nº5 de la CABA resolvió absolver a C.M. ya que el trabajo sexual autónomo no está prohibido en la Ciudad de Buenos Aires. En este sentido, la jueza entiende que, al amparo del artículo 19 de la Constitución Nacional, cualquier persona es libre de hacer lo que quiera dentro de su ámbito privado, siempre que dicha actividad no perjudique a terceros.  

El Código de Habilitaciones de la Ciudad, sin embargo, no contempla los servicios sexuales dentro de los rubros de actividades que regula. Como se señala en la transcripción de la audiencia, ello hace que muchas personas que se dedican al trabajo sexual procuren obtener habilitaciones bajo el rubro de “servicios personales directos”, que abarca actividades y comercios como casas de masajes o saunas. Sin embargo, el trabajo sexual es una actividad con una infraestructura diferente y específica, y que requiere de una categoría propia en el Código de Habilitaciones. El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, por un lado, cuestiona a C.M. por no haber obtenido habilitación para el funcionamiento de su establecimiento para ejercer una actividad que, por otro lado, no se preocupa en reglamentar. En efecto, imputa a C.M. una falta y la obliga a ser parte de un proceso penal, a pesar que, como señala el fiscal, el trabajo sexual es una actividad “tolerada” en la CABA desde 1983.

La jueza advierte que la falta de regulación de los servicios personales de índole sexual constituye una deuda del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCABA) hacia la sociedad. La falta de regulación del trabajo sexual es, en realidad, una deuda que tiene el Gobierno porteño con las personas que ejercen el trabajo sexual.

Esta sentencia es un llamado de atención en relación a un debate que sigue vigente. En la medida en que el GCBA no reglamenta el trabajo sexual, no debería asumir que quien lo realiza está cometiendo una falta que requiere ser investigada, y someter a la persona a un proceso judicial. Es preocupante usar la figura del delito de trata – un problema real, que está ocurriendo en todo el territorio del país – para perseguir a las personas que ejercen el trabajo sexual por cuenta propia. Personas que ya son estigmatizadas y discriminadas cotidianamente.

La sentencia completa se puede encontrar en nuestro Observatorio de Sentencias Judiciales.

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