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09/05/2017. El Día (La Plata)

Cuando la violencia de género ataca por las redes
Mujeres de distintas entidades señalan que no hay distinciones entre agresiones en la vida real y en la digital.

La discriminación hacia las mujeres es un fenómeno que también se aprecia, y mucho, en las redes sociales. Un encuentro organizado por la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones (APC), una entidad que trabaja por la democratización de las tecnologías, analizó estos tipos de violencia, donde el derecho al anonimato en el uso de redes sociales y las violencias de género expresadas online fueron ejes del debate.

“No hay distinción entre violaciones de derechos en la vida y en lo digital”, señaló Dafne Plou, coordinadora de la entidad en nuestro país.

“El anonimato -señaló por su parte la abogada Agustina Del Campo, directora del Centro de Estudios en Libertad de Expresión de la Universidad de Palermo- es un principio protegido en las normas argentinas. En la historia de nuestro país encontramos mujeres que usaron seudónimos para poder expresarse, y si bien el anonimato muchas veces se usa para violentar, también se utiliza para ejercer derechos. Por eso no concuerda con criminalizar las expresiones violentas en la red, porque puede ser un balazo en el pie que se nos venga en contra. Sí creo que hay que legislar penalmente la pornovenganza, por ejemplo, porque la libertad de expresión, cuando lastima, cuando hostiga, tiene limitaciones”.

En el mismo sentido se expresó la también abogada Natalia Gherardi, directora del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA) quien consideró que en Argentina “no hace falta una ley específica que castigue la violencia online, porque el derecho penal no previene, no educa. La lucha por la discriminación no es penal y nuestro país tiene leyes, como la de Protección Integral a las Mujeres, que legisla sobre las violencias de género”.

“Internet es la vida misma. Somos las mismas personas en la vida y en las redes. Tenemos leyes. No hay derechos digitales, hay derechos humanos”, reforzó Beatriz Busaniche, presidenta de la ONG Vida Libre.

En la misma línea, Magalí Gómez, de la Defensoría del Público, aseguró que “tenemos el marco regulatorio que debe aplicarse con políticas públicas acompañando el empoderamiento de las personas para que ejerzan sus derechos en Internet”.

VIOLENCIA ON LINE

Para la directiva de ELA, “hay que empoderar, y también proteger a las víctimas de las violencias en línea, porque hay diferentes personas y diferentes realidades”.

Esta última idea es una de las que impulsa la organización Principios Feministas para Internet (http://www.genderit.org.

Otra de las miradas la aportó Melisa Gorondy Novak, de la organización Asuntos del Sur, al referirse a la brecha digital de género, ya que las mujeres tienen acceso a Internet, pero “no todas con conocimientos para crear y participar”.

Big data, vigilancia, la imagen de las mujeres en Internet, fueron otros de los temas abordados.

“La violencia de género también se manifiesta en las redes sociales -señaló Plou- y Argentina tiene leyes contra el maltrato que deben reflejarse en políticas públicas, acompañando el empoderamiento de las mujeres para que puedan pedir ayuda cuando son víctimas”.

En el análisis sobre las violencias de género en Internet, las especialistas en la materia se preguntaron ¿qué importancia tiene para nuestro trabajo el uso de tecnologías y de Internet?; ¿de qué manera relacionamos nuestros derechos en la vida real con los derechos digitales?; ¿por qué la participación de las mujeres en determinados ámbitos de discusión o de creación en Internet son atacados, menospreciados o discriminados? Son preguntas que nos hacemos y que debatimos en distintos lugares del mundo”, señalaron.

Pao Raffetta, activista feminista, sumó al debate que “para muchas personas del colectivo LGBTQ, Internet es su mundo, incluso para muchas mujeres, por la agresividad que hay en el afuera. Entonces, ¿cómo habitar espacios digitales sin violencias?”.

“Le pedimos a lo digital, educación y valores no resueltos en las interacciones cara a cara -apuntó Gherardi- y por eso es tan importante que las leyes tengan una función pedagógica. Son principios para trabajarlos desde las diferentes perspectivas culturales e intereses de los grupos de mujeres”.

 

 


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