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Más temprano que tarde, será ley

Ayer culminó un proceso democrático que unió décadas de lucha, tejido de alianzas y cambio social. El reclamo por el derecho al aborto traspasó los grupos de mujeres y feministas y llenó espacios a los que nunca antes había llegado. La sociedad ya decidió, se movilizó y acompañó. Esa es la ganancia que nos queda ahora, y esa conquista nadie nos la puede quitar.

Vivimos uno de los debates más democráticos, plurales, transversales y pedagógicos en la historia argentina que contó con casi mil exposiciones por parte de expertos y expertas en la temática. Apoyamos y agradecemos a quienes creyeron en este proyecto: a las legendarias luchadoras, las y los profesionales de la salud que ayudan diariamente a mujeres y personas gestantes, los y las abogadas que defienden sus derechos, las activistas y las pibas que nunca dejarán de lado la causa.

Es necesario destacar la labor del Ministro de Salud, Adolfo Rubinstein, quien acompañó el proyecto brindando la mirada del sistema público. Tampoco podemos dejar de lado a “L@s soror@s” que promovieron el debate en el recinto de la Cámara de Diputados, así como a las y los Senadores que intentaron defender el proyecto en la cámara alta.

En esta ocasión, el Senado no supo estar a la altura de las circunstancias ni de las millones de personas que se movilizaron en todo el país y en el resto del mundo. Seguiremos luchando, en un principio, por la despenalización del aborto. Y luego, volveremos a reclamar la legalización. Porque incluso con el resultado que tuvimos, tenemos bien en claro que no es posible frenar la marea verde y que más temprano que tarde, el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, será ley.

 

Foto de portada: Rubén Paredes, para Crónica. 


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