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Una interpretación acorde a los tiempos que corren
La Justicia Nacional en lo Civil resolvió condenar al pago de una indemnización por daño extrapatrimonial a un hombre que solicitó al Club Universitario de Buenos Aires. la baja de su ex cónyuge como asociada. Esta sentencia aborda en sus argumentos la discriminación de género incluida en los Estatutos del Club que los socios masivamente decidieron reformar en su última Asamblea.

(Buenos Aires, 21 de noviembre de 2018)- El pasado 30 de julio, el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N° 1 a cargo del Juez Gustavo Caramelo resolvió en el marco de la causa “F. L. F. c/ C. C. A. s/daños y perjuicios”. La causa fue iniciada por la Sra. F. contra su ex cónyuge por los daños sufridos al haber sido desafiliada como socia del Club Universitario de Buenos Aires (CUBA), por segunda vez, a instancias de su ex esposo.

En su sentencia el Juez Caramelo enmarcó el caso señalando que la expresión “cambio de paradigma” describe adecuadamente lo “ocurrido con las relaciones de género, especialmente en el ámbito familiar, en el que el diseño normativo propio de una sociedad patriarcal ha sido jurídicamente sustituido por uno que apunta a la igualdad, concebida ella con visión estructural”.

En el mismo sentido, sostuvo que “la desigualdad que padecen las mujeres en las relaciones sociales y económicas surge en forma evidente, pese a la existencia de conciencia colectiva acerca de la inadmisibilidad de tal situación y ello se verifica cuando nos encontramos frente a ámbitos en los que, sin que exista un criterio de justificación razonable jurídicamente admisible, se establecen o mantienen restricciones en el goce de derechos entre hombres y mujeres, en perjuicio de éstas”.

En relación al trato diferenciado entre varones y mujeres, el Juzgado manifestó que “las categorías fundadas en el sexo no deben usarse para crear o perpetuar la inferioridad legal, social y económica de la mujer; antes bien, ellas deben ser utilizadas para compensar a las mujeres por las inhabilidades que ellas han sufrido a través de la historia (…) Y por ello corresponde preguntar: ¿cuál es el criterio de razonabilidad para sostener una limitación en los criterios de asociación plena de una mujer a una entidad a la que asisten preponderantemente grupos familiares?”.

En el caso, el demandado “se valió de las prerrogativas otorgadas a los asociados varones —desde hace casi cien años, como su defensa destacó en su alegato conclusivo—, para tomar decisiones que afectaron los derechos e intereses de la actora, sin el concurso de la voluntad de ésta, como si se encontrara jurídicamente subordinada a su voluntad”.

El Juez advirtió que “las circunstancias de segregación de las relaciones de género de la entidad posibilitaban la concreción de los efectos antijurídicos de esa conducta”. El hecho de que “los estatutos permanezcan sin cambios tras casi cien años y habiendo mediado un profundo proceso de cambio en el ordenamiento jurídico, que se expresó en una reforma constitucional relevante, no habla sino de un anquilosamiento invalidante que fue aprovechado por el demandado para infligir daño a la actora”.

La desafiliación de la Sra. F. de CUBA conllevó “su exclusión de un ámbito de esparcimiento que podía compartir con sus hijos, pero más allá de ello, de un ámbito en el que había establecido vínculos personales con amigas, que constituían su red social y afectiva” por lo que operó “como un mensaje de disciplinamiento en el ámbito intrafamiliar”.

El Juez Caramelo concluyó que el accionar del demandado “constituyó una forma de violencia contra la actora, en la conceptualización amplia del artículo 1 de la Convención de Belem Do Pará”. Por este motivo, lo condenó a indemnizar a la actora por el daño extrapatrimonial infligido.

Los socios que integran el Club Universitario de Buenos Aires, fundado en 1918, impulsaron en los últimos meses a través de una campaña muy activa la adecuación del Estatuto de CUBA a este cambio de paradigma al que hizo referencia el Juez Caramelo en su sentencia, que no admite la exclusión de las mujeres del ejercicio de sus derechos. Así, el pasado 5 de noviembre, en una votación histórica, se aprobó el proyecto de la Comisión Directiva para modificar el estatuto del Club y permitir a las mujeres ser socias plenas. Hasta esta modificación la institución permitiia el ingreso de aquellas que fueran esposas o hijas de los socios dejándolas en condiciones de vulnerabilidad y expuestas a distintas formas de violencia, como a la que atravesó la Sra. F.

 

A continuación se puede descargar la sentencia completa:

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