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16 días de activismo: Violencia contra los procesos reproductivos

Este fue un año histórico. La lucha del movimiento de mujeres llegó al Congreso Nacional con el debate por la legalización del aborto. Esto es simplemente una parte de lo que se conoce como los Derechos Sexuales y Reproductivos, derechos que tenemos y gozamos, aunque muchas veces se atente contra ellos. 



Así como el Relator Especial de Naciones Unidas sobre la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, distintos organismos internacionales de derechos humanos han reconocido que “los malos tratos infligidos a mujeres que solicitan servicios de salud reproductiva pueden causar enormes y duraderos sufrimientos físicos y emocionales, provocados por motivos de género (...) Ejemplos de esas violaciones son el maltrato y la humillación en entornos institucionales; las esterilizaciones involuntarias; la denegación del acceso a servicios autorizados de salud como el aborto y la atención posaborto; las esterilizaciones y abortos forzosos; la mutilación genital femenina; las infracciones del secreto médico y de la confidencialidad en entornos de atención de la salud, como las denuncias de mujeres presentadas por personal médico cuando hay pruebas de la realización de abortos ilegales; y la práctica de intentar hacer confesar a una mujer como condición para que reciba un tratamiento médico que podría salvar su vida después de un aborto”.

En el mismo sentido, el Relator ha señalado que “el acceso a la información sobre la salud reproductiva es imprescindible para que una mujer pueda ejercer su autonomía reproductiva, y sus derechos a la salud y a la integridad física”.

A nivel nacional, la Ley 26.485 de Protección Integral contra la Violencia reconoce tanto la violencia contra la libertad reproductiva como la violencia obstétrica como distintas modalidades de violencia contra las mujeres. Sin embargo, estas formas de violencia aún se encuentran poco visibilizadas.

 


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