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16 Días de activismo: Violencias en las infancias 

La violencia en la infancia no se presenta únicamente con un golpe, sino también con gritos, amenazas o imposición de estereotipos y roles de género. Aunque la manera de criar ha mejorado mucho en los últimos tiempos, muchas personas siguen creyendo que tanto el castigo físico como la agresión verbal (gritos, insultos, humillaciones) son necesarios para la educación de chicas y chicos. Por otro lado, son las personas adultas quienes muchas veces condicionan a niñas y niños en sus juegos o juguetes, de acuerdo a su género.

 

En un estudio reciente realizado en nuestro país, el 46,4% de los adultos reconoció utilizar la violencia física para criar a sus hijos e hijas, lo que demuestra que hay una fuerte naturalización de la violencia como forma de crianza.
Si el uso de la violencia se vuelve habitual en la crianza, es imposible construir contextos libres de maltrato para los chicos y las chicas. Es necesario desnaturalizar la idea de que los golpes son una forma de enseñar algo positivo o que constituyen un “derecho de los padres y madres” frente al que no hay que intervenir.

La violencia no es necesaria. Podemos pensar en formas de educar a nuestros hijos y lograr que nos respeten en nuestro lugar de madres, padres y cuidadores sin utilizar la violencia. Para esto, primero tenemos que tener en claro cuál es nuestro rol como madres y padres, y qué significa educar a nuestros hijos.

Por otro lado, si queremos infancias y sociedades libres de violencia, tenemos que entender que la crianza debe ser igualitaria para niños y niñas. De igual manera, la responsabilidad de las madres en la crianza de sus hijos debe ser la misma que la de los padres. Los roles de género empiezan en la primera infancia, donde están presentes en los juegos, los juguetes, los cuentos y las canciones. Una educación igualitaria, sin atarse a los roles de género, promueve infancias más libres y sociedades inclusivas.

 

 


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