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Siete denuncias y legítima defensa
Paola Córdoba asesinó a su esposo de 185 puñaladas, con la ayuda de su hija mayor. La fiscalía la liberó tras comprobar la violencia a la que ambas mujeres eran sometidas por parte del hombre.

(Buenos Aires – 28 de marzo de 2019) - Paola Córdoba comenzó una relación amorosa con Alberto Elvio Naiaretti cuando ella tenía 15 años y el 23. Con él tuvo cuatro hijxs. A sus 38 años, Córdoba ya había realizado siete denuncias por violencia de género contra su esposo, radicadas en distintos lugares. La última fue en agosto del 2018.

En la madrugada del sábado 9 de marzo, Córdoba asesino a Naiaretti de 185 puñaladas, luego llamó al 911 y ella junto a su hija mayor (Milagros, de 18 años) fueron encarceladas. Tanto su familia como organizaciones feministas defendieron a las dos mujeres alegando que ambas eran víctimas de violencia de género y que el acto fue en legítima defensa. Córdoba declaró que Naiaretti ejercía violencia física, psicológica y económica sobre ella, y su hija aseguró que el hombre incluso obligaba a Córdoba a prostituirse en la ruta.

Cuando una mujer comete un asesinato, una de las primeras cosas que se escucha es la mal llamada “violencia de género al revés”, clasificando este tipo de casos de la misma forma que un femicidio. Sin embargo, en esta ocasión esto no ocurrió e incluso se reiteró constantemente la violencia que Córdoba sufrió y se mencionó que tanto la familia como su abogado defensor hablaban de “legítima defensa”.

El 14 de marzo pasado, Clarín publicó una nota hablando por primera vez del asesinato, donde destacaron la falta de acción por parte de la justicia para ayudar a la mujer. “En todas (las denuncias) se describe de violencia psíquica, física y económica. La Justicia no unificó denuncias ni tomó medidas ante las violaciones de las perimetrales impuestas ni la exclusión de hogar incumplida. Ella lo terminó matando de 185 puñaladas. La ayudó su hija mayor. La Justicia las detuvo en menos de 48 horas. Un defensor oficial pidió la excarcelación de las dos. La Justicia lo está pensando”.

A lo largo de la cobertura, se privilegió la voz de las acusadas, en gran medida tomando sus citas de las declaraciones hechas ante la justicia. También se citó mucho a Javier Chirino, defensor de ambas. Otro dato que fue destacado mencionaba que a pesar de las siete denuncias “recién fueron unificadas ahora, tras el crimen de Naiaretti”.

Crónica como Clarín hablaron de la “legítima defensa”, pero La Nación, aseguró que “a partir de la investigación encarada por la fiscal se habría determinado que, con los elementos incorporados en el expediente, no puede vincularse la muerte de Naiaretti con un hecho de legítima defensa” y aseguraron que no se pudo acreditar que antes del asesinato hubo un ataque por parte del hombre.

Un dato a destacar de la cobertura mediática de este caso es que a Córdoba se la denominó como “la mujer que mató al marido de 185 puñaladas” haciendo énfasis en el número. Esto sucedió especialmente en los titulares, donde no se mencionó la violencia a la que ella era sometida. Su nombre apareció recién en el cuerpo de la nota: “Paola Elvira Córdoba, la mujer acusada de haber matado a su esposo de 185 puñaladas en José C. Paz el 9 de este mes, fue excarcelada ayer por la Cámara de Apelaciones de San Martín”[4]. En esta pieza de La Nación, se destacó la voz de Carlos Hermelo, uno de los camaristas que le concedió la excarcelación extraordinaria a Córdoba “Ha quedado evidenciado que no solo la imputada Córdoba se encontraba sometida a una sistemática violencia de toda índole por parte de su esposo, sino que todo el grupo familiar padecía la irascibilidad de la víctima de estos actuados”.

Ese mismo día, Página 12 destacó que la mujer estaba “fuera de la cárcel por víctima de violencia”[5] y destacaron que “a Córdoba el hombre no la dejaba sola, la obligaba a tener la mirada para abajo y la obligaba a prostituirse. Naiaretti ejercía violencia física y psicológica. Y el tenor de las amenazas y torturas sobre su hija Milagros eran del tipo: ’Agradecé que no te viole’”. Clarín tuvo esta noticia en tapa, titulada Lo había denunciado 7 veces. Esta nota, toca un lado más humano: no se centran en el número de puñaladas, destacan la lucha de amigas/os, familiares y activistas por la liberación de las mujeres y mencionan su historia antes del asesinato. Esta forma recuerda que detrás del crimen y de lo amarillista de la cantidad de puñaladas, había una persona con una historia de violencia que era necesario recordar.

Tal como resaltó dicha nota, ahora, la mujer esperará el juicio en libertad. “Y tanto su hermana como sus abogados confían en que tendrá un veredicto absolutorio”.

 

 

 


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