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Titulares que parecen de otro siglo
La autora Siri Hustvedt ganó el premio Princesa de Asturias por su labor en la literatura. Clarín la destacó en la tapa del diario como “la mujer de Paul Auster”.

(Buenos Aires – 29 de mayo de 2019) - El jueves 23 se conoció la noticia del premio otorgado a Siri Hustvedt, novelista, ensayista y poetisa feminista, autora de más de siete novelas entre muchos otros trabajos. La escritora consiguió el Premio Princesa de Asturias en Letras, uno de los más importantes en el rubro, siendo la octava mujer en recibir esta mención desde la primera entrega en 1981. Hustvedt, férrea aliada por los derechos de las mujeres y gran opositora al presidente estadounidense Donald Trump, lucha constantemente contra ser encasillada como “la esposa de Paul Auster”, con quien está casada hace 37 años. De todas formas, en su momento de triunfo, así la describió en su tapa el diario Clarín.

La tapa de un diario es la vidriera del mismo. Allí van las noticias más relevantes y aquellas cuyos editores consideran necesario destacar para vender la publicación. La tapa es lo primero que se ve y lee. El jueves 23, este medio publicó en un pequeño sector de la tapa la noticia del premio otorgado a Hustvedt. “Siri Hustvedt, Princesa de Asturias en Letras. La mujer de Paul Auster fue premiada por su trayectoria”. El o la editora de este pirulo de tapa (como son denominados estos pequeños espacios) decidió destacar el rol de la autora como “esposa de” por sobre sus múltiples obras y triunfos personales como novelista y ensayista.

Revisando su biografía, se entiende que puede resultar difícil elegir solo una cosa para destacar: Hustvedt escribió siete novelas, publicó un libro de poesías, seis trabajos de no-ficción, realizó varias traducciones, publicó en innumerables antologías, escribió un sinfín de ensayos. Y esto sin contar sus tres doctorados honorarios otorgados por universidades en Estados Unidos, Francia y Alemania, junto a diversas menciones y premios que recibió a lo largo de su vasta carrera.

Al interior del diario, la nota titulada Siri Hustvedt, cuando la palabra no admite fronteras deja recién en el tercer párrafo la mención a su vida personal y su matrimonio con el también famoso escritor: “Desde 1982 está casada con el novelista estadounidense Paul Auster, que se llevó el mismo premio en 2006 y a quien había conocido en una lectura de poesía". Irónicamente o a pesar de la presentación realizada en la tapa, en la nota la frase citada finaliza:."O él está casado con ella, debiéramos señalar en las horas de su consagración”. En una nota sobre el mismo tema, el diario Página12 destaca algo muy diferente: “A los 64 años la escritora estadounidense lucha contra dos formas de la “opresión”: ser encorsetada en el rótulo “esposa de Paul Auster” –escritor que ganó el mismo premio en 2006– y la confusión acaso deliberada entre los personajes y su autora”.

Auster es un celebrado autor y director de cine. Pero rara vez (o tal vez nunca) es presentado como “el esposo de Siri Hustvedt”. Este tipo de menciones son dedicados exclusivamente a las mujeres, quienes a pesar de nuestros logros y trayectoria, necesitamos de un hombre para ser mencionadas. Lo que sucedió con Hustvedt, ocurre con muchas otras mujeres en distintos ámbitos de notoriedad pública. Beyoncé, artista multifactética con grandes éxitos a nivel mundial, sigue siendo llamada como la esposa del rapero Jay-Z. Y esto no solo ocurre cuando la relación con el varón es amorosa: Janet Jackson todavía es referida como la hermana de Michael. Kathryn Bigelow, primera mujer ganadora del premio Oscar a mejor dirección, todavía lucha contra su título de “ex-esposa de James Cameron”, a pesar de haberse divorciado en 1991. Si hacemos el ejercicio de pasear por Wikipedia veremos que muchas mujeres son presentadas como "esposas de" (por ejemplo, Madame Curie). Sin embargo no ocurre lo mismo a la inversa. Se puede mencionar a lo largo del artículo la familia de los varones o con quienes están/estuvieron casados, pero este tipo de información no aparece en su presentación, para definirlo. 

A lo largo de la historia, las mujeres han luchado por hacerse un lugar en distintos ámbitos, la ciencia, medicina, artes, política, filosofía. Podemos dar cuenta de nombres que la historia ignora y los movimientos feministas recuperan de mujeres con logros que cambiaron la historia. Sus nombres propios y sus logros tienen la fuerza suficiente para ser dignos de mención y reconocimiento sin la necesidad de un varón relacionado que la justifique. Esta práctica de “la esposa/novia/pareja/hija/hermana de” tiene que terminar. En especial la expresión “la mujer de”. Nosotras solo nos pertenecemos a nosotras mismas.

 


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