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La desigualdad merece compensación económica
La justicia decidió otorgar una compensación económica a una mujer que se dedicó a trabajar en la empresa de su pareja y a realizar tareas de cuidado no remunerado durante su matrimonio, por lo que se encontró desamparada económicamente luego del divorcio.

(Buenos Aires, 28 de junio de 2019).- El pasado 15 de marzo, el Jugado de Familia N° 5 de Lomas de Zamora dictó sentencia en la causa caratulada “B.V. c/ M.S.A. s/ Acción de compensación económica”. En dicha resolución, se reconoció la incidencia que el matrimonio y el divorcio tuvieron en la potencialidad del desarrollo económico de una mujer que se dedicó a realizar tareas de cuidado no remunerado durante la relación y que dependía económicamente de su pareja.

La demanda fue iniciada por la B.V., quien estuvo unida en matrimonio a M.S.A. durante 13 años. En ese lapso, B.V. abandonó su trabajo y comenzó a desempeñarse como empleada en uno de los comercios que eran propiedad de su pareja. Pese a ello, nunca recibió dinero en mano para sus gastos personales sino que M.S.A. se limitaba a dejarle lo justo y necesario para afrontar los gastos del día. Asimismo, durante el tiempo que duró la relación, B.V. sufrió agresiones diarias por parte de su pareja quien también se opuso a que ella continúe con sus estudios.

Luego de la separación, B.V. debió retirarse de la casa que compartía con M.S.A. quedando a cargo del cuidado personal de los hijos que tenían en común. Debido a estas circunstancias, se encontró inmersa en una situación de desamparo económico a una edad en la que se le dificultaba reinsertarse en el mercado laboral considerando su falta de formación profesional. Por ello, reclamó una indemnización en carácter de compensación económica contra M.S.A.

En su decisión, el Juez Gustavo Damián Lullodestacó que la incorporación de la figura de la compensación económica al Código Civil y Comercial de la Nación responde a “una evolución social producida en el país” que “procede cuando existe desigualdad económica, producida por la peculiar distribución de roles y funciones que los integrantes de la pareja llevaron adelante durante la vida matrimonial”. Sostuvo que dicho “desequilibrio pudo haberse mantenido oculto o compensado durante el matrimonio” pero emerge luego del divorcio.

Por ello, el Juez decidió conceder la compensación considerando: la división de roles existente entre B.V. y M.S.A. durante su matrimonio; la dependencia económica en la que ella se encontraba; su imposibilidad de desarrollo profesional durante el tiempo que duró la relación; y las consecuencias que produjo el divorcio en su situación económica.

Finalmente, el Juez Lullo señaló que para cuantificar el monto de la indemnización tuvo en cuenta el sueldo vigente de un/a empleado/a de comercio, la cantidad de años que estuvo casada con M.S.A. y la suma prorrateada en meses que obtendría la B.V. hasta el día en que pudiera acceder a un beneficio previsional.

Este tipo de decisiones intentan recomponer el desequilibrio manifiesto en el que puede encontrarse una mujer ante un divorcio luego de haber dedicado los años de relación a realizar tareas de cuidado no remunerado, resignando sus necesidades personales y profesionales en un contexto de violencia.


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