Sin datos no hay políticas: la ciudad de Buenos Aires difundió una nueva encuesta de violencia contra las mujeres
La Dirección de Estadísticas y Censos de la Ciudad de Buenos Aires presentó la Encuesta sobre la situación de las mujeres en la Ciudad de Buenos Aires, mostrando datos de la dimensión de la violencia contra las mujeres por parte de parejas y ex parejas relevados en 2018. ELA brindó apoyo técnico para la realización de esta encuesta que es única en su tipo en Argentina. A pesar de las reiteradas recomendaciones internacionales, el país todavía no cuenta con datos de este tipo a nivel nacional.

(Buenos Aires, 30 de enero de 2020) - Contar con estadísticas sobre las distintas manifestaciones de las violencias y, en particular, aquella que explica la mayoría de los femicidios, es una decisión política. Hasta ahora, aún cuando la amplia mayoría de los femicidios contabilizados por el Registro que lleva la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en los últimos 5 años fueron cometidos por parejas o ex parejas, sólo en la Ciudad de Buenos Aires se han tomado medidas concretas para conocer la dimensión y el alcance de la violencia doméstica contra las mujeres.

Como organización no gubernamental, ELA tuvo un rol central en la realización del primer esfuerzo por implementar una encuesta de este tipo. La publicación Las cifras de las violencias difundida en 2015 da cuenta de los principales hallazgos de la dimensión de la violencia contra las mujeres de la Ciudad de Buenos Aires, perpetrada por parejas actuales o pasadas. Ahora la Dirección General de Estadística y Censos (DGEyC) de la Ciudad en conjunto con la Dirección General de la Mujer del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat, con el apoyo técnico de ELA, difundió la Encuesta sobre la situación de las mujeres en la Ciudad de Buenos Aires, la primera en su tipo aplicada en la Argentina. El relevamiento sirvió para contribuir al conocimiento sobre la violencia contra las mujeres, sus manifestaciones, causas y consecuencias, aportando a la construcción de un diagnóstico de la prevalencia a nivel local de la violencia por parte de parejas actuales y pasadas

La Encuesta se llevó a cabo entre los meses de agosto y diciembre de 2018, con el objetivo de relevar información sobre los distintos tipos de violencia que han atravesado las mujeres de 18 años y más, principalmente, en el ámbito doméstico y en sus relaciones de pareja. La violencia por parte de parejas y ex parejas no sólo es el tipo más extendido, sino que además es la que generalmente puede llevar a consecuencia más letales.

A pesar de los innegables avances en la percepción de las mujeres respecto de sus derechos y de las mejores condiciones para el ejercicio de su libertad y su autonomía, la violencia hacia ellas por parte de parejas y ex parejas no cesa. En la encuesta aplicada en la Ciudad de Buenos Aires 6 de cada 10 de las mujeres encuestadas ha sufrido algún hecho de violencia durante su vida por parte de una pareja actual o pasada. Si bien esta violencia está presente a lo largo de toda su vida, es entre los 18 y 49 años de edad cuando están más expuestas al fenómeno.

Las manifestaciones de violencia generalmente se presentan de maneras combinadas, de modo tal que distintos tipos de violencia (física, psicológica, sexual o económica) pueden encontrarse reunidas en el mismo episodio de violencia. De las mujeres que sufrieron algún hecho de estas caracteristicas por parte de su actual pareja o parejas anteriores, el 55,3% fue sometida a violencia psicológica, el 23,7% sufrió situaciones de violencia económica, 21,5% fue expuesta a violencia física y 13,5 % experimentó situaciones de violencia sexual.

La violencia económica, vinculada con el control del dinero o los bienes propios o de la familia, así como la restricción de gastos necesarios para el mantenimiento y sostén de la mujer y/o del hogar, ha sido hasta ahora poco explorada. Sin embargo, de manera reciente se ha dado mayor visibilidad a esta forma de violencia que puede afectar aún a mujeres con ingresos propios. De acuerdo con datos de la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (OVD), en el año 2017 el 36% de las mujeres afectadas que concurrieron a esa oficina, de 18 años y más, fueron víctimas de violencia económica y patrimonial. En el 95% de los casos las personas denunciadas fueron varones: en el 35% se trataba de parejas y en el 49% eran ex parejas. En las mujeres de 74 años y más la violencia económica estuvo presente en el 46% de los casos denunciados ante la OVD, dando cuenta de la mayor vulnerabilidad de las adultas mayores a quienes se somete a la apropiación de sus bienes, espacios habitacionales y quita de recursos (OVD – CSJN, 2018).

En tanto problema social las violencias atraviesan las experiencias de las mujeres en distintas circunstancias. La evidencia recogida en distintos países de la región muestra que adolescentes y mujeres de diversas edades, niveles educativos y lugares de residencia se encuentran igualmente expuestas a situaciones de violencia por parte de parejas actuales y pasadas. En ocasiones, la diferencia radica en la disponiblidad y accesibilidad a las políticas públicas de contención y apoyo, que podrán permitir superar la situación de violencia. La misma situación se evidencia en la Ciudad de Buenos Aires: todas las mujeres, de diversas edades y niveles educativos han atravesado situaciones de violencia. Sin embargo algunas parecen haber tenido mayor exposición cuando, presumiblemente, se encuentran en situación de mayor dependencia respecto del agresor: quienes alcanzaron menor nivel educativo, las mujeres desocupadas, las mujeres con tres o más hijos, las extranjeras, y las separadas, viudas o divorciadas.

Para las mujeres que atraviesan situaciones de violencia por parte de una pareja íntima buscar ayuda no es una decisión sencilla. Muchas veces se establece en esos vínculos una dinámica desigual entre el agresor y la mujer en situación de violencia que perpetúa la subordinación de ella, en ocasiones más allá de la ruptura de la pareja.

Independientemente de la decisión eventualmente de buscar ayuda frente a una situación de violencia, la encuesta pone de manifiesto un dato auspicioso, sin duda consecuencia de las masivas movilizaciones que han logrado colocar el tema en la agenda pública: del total de mujeres encuestadas, 9 de cada 10 conocen las campañas públicas contra la violencia y alrededor de 8 de cada 10 están al tanto de la existencia de líneas telefónicas de ayuda, organismos del poder judicial especializados y de los botones anti pánico.

De todas maneras todavía son muy pocas las mujeres que resuelven pedir ayudar. Tomando el universo de aquellas que sufrieron algún tipo de violencia, el porcentaje de las que acudieron a alguna institución pública de asistencia a víctimas de violencia de género alcanza el 22%.

Además, tal como se advertía en la encuesta realizada en 2015, en esta oportunidad todavia es elevada la cantidad de mujeres que dan cuenta de su frustración frente a las respuestas que se reciben de las instituciones públicas, cuando buscan ayuda en situaciones de violencia. Del total de encuestadas que reconocen haber sufrido algún tipo de violencia y buscaron ayuda en alguna institución, casi 6 de cada 10 admiten que la ayuda recibida le resultó útil. Sin embargo, los problemas continuaron irresueltos para muchas: 4 de cada 10 reportaron haber tenido que hacer muchos trámites y 3 de cada 10 dicen que les faltó apoyo de familiares y/o personas amigas para atravesar los laberintos burocráticos que muchas veces son parte de los problemas de acceso a la justicia.

Invitamos a leer la publicación completa e instamos al Gobierno nacional y a todos los gobiernos provinciales y locales a que profundicen el esfuerzo y el compromiso con la producción de conocimiento sobre las distintas manifestaciones de las violencias por razones de género, para luego adoptar las políticas públicas necesarias para avanzar en la garantía de los derechos.

Sin datos, no es posible formular buenas políticas públicas, acordar la priorización y asignación presupuestaria, efectivizar la rendición de cuentas ni asegurar una vida en condiciones igualitarias.

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