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Clarín. Opinión. 12/07/2011
Escaso compromiso con la equidad de género

Las novedades locales y temas específicos de preocupación quedaron relegados por una confrontación, promovida en gran medida por el Gobierno nacional, que terminó beneficiando a la actual gestión del Gobierno de la Ciudad. Los mensajes del voto porteño.
 


Por Diana Maffia
Filósofa, Profesora de la UBA, Legisladora porteña.


El contundente resultado de las elecciones en la Ciudad de Buenos Aires es el escenario inapelable donde observar el lugar que finalmente tendremos las mujeres en las instancias políticas porteñas.

La ciudadanía tenía para optar 15 fórmulas de jefatura de gobierno, 3 de ellas con una mujer a la cabeza (María Eugenia Estenssoro, de la Coalición Cívica, Silvana Giúdice, de la UCR, y Myriam Bregman del Frente de Izquierda de los Trabajadores) y 5 con una vicejefa mujer, fórmula que ya le trajo suerte a Macri en el 2007 y que repitió con éxito en esta oportunidad.

De este modo, al jefe de gobierno no se le requiere sensibilidad social, porque viene equipado con una mujer presuntamente sensible a los que más necesitan del Estado, lo cual evidencia una ideología de la división sexual del trabajo y expresa rasgos de segregación política en el gobierno.

Las listas de diputados fueron en proporción bastante esquivas para un protagonismo femenino que no fuera el obligado por la ley de cupo. Una de las colectoras de Filmus estuvo encabezada por Gabriela Cerruti, única que ingresó, y luego encabezaron mujeres en el MAS y dos partidos que sólo presentaron legisladores: Partido para la cultura y el desarrollo social y Valores para mi país. Las demás listas que obtuvieron lugares estaban encabezadas por varones.

La novedad de estas elecciones, sin duda, son las comunas. La ignorancia sobre las virtudes de la descentralización sumada a la casi nula comunicación oficial sobre el tema, impidió quizás apreciar lo importante que es este demorado cumplimiento electoral. Podríamos pensar que una forma de participación cercana al barrio, a escala humana, sería atractiva para las mujeres que quisieran competir por espacios de representación. Pero la falta de reglamentación para los partidos vecinales (responsabilidad de la Legislatura), la falta de publicidad oficial sobre las incumbencias y requisitos (responsabilidad del Ejecutivo) y la persistente endogamia y misoginia de los partidos políticos (responsabilidad de la cultura imperante en ellos) nos dejará con la duda por ahora.

La oferta comunal deparó algunas sorpresas. El partido que más mujeres llevó encabezando listas fue el Autonomista de Ricardo López Murphy (7 de 9 comunas las encabezaban mujeres, el 77%) mientras que el que menos llevó fue Valores para mi País, el partido de Cinthia Hotton, donde ninguna mujer fue cabeza de lista (0%). En total, tomando todas las listas de todas las comunas, las candidatas mujeres no llegan a cubrir el piso del cupo: fueron cabeza de lista 47 mujeres, el 26% del total de comuneros/as.

Dado que en las todas las comunas obtuvo mayoría el Pro, resalta el escaso compromiso con la equidad de género que se evidencia en que sólo 2 de las 15 comunas, la 1 y la 8, tendrán mujeres a cargo de las Juntas Comunales. Esta expresa limitación es atribuible al propio partido y no a los/as votantes. La comuna 1 fue la que más candidatas mujeres llevó considerando el total de las listas: 50%

Por lo demás, como analiza el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (www.ela.org.ar) la campaña porteña se olvidó de las mujeres. Monitoreadas las cinco principales candidaturas dicen “encontramos una casi total ausencia de la agenda de los derechos de las mujeres”.

En cuanto a la novedad de las mesas mixtas, hemos perdido con ellas datos muy sensibles para analizar la conducta electoral de las mujeres.

 
 

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