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 Argentina. IPS. 27/05/2011
(Casi) todo el poder a los hombres

Con excepción de la Presidencia que es ejercida por Cristina Fernández, en Argentina los hombres ocupan una abrumadora mayoría de cargos de decisión, en los más diversos ámbitos.

Por Marcela Valente

La conclusión es resultado del estudio cuantitativo "Sexo y poder. ¿Quién manda en Argentina?" presentado este mes en Buenos Aires por el no gubernamental Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA).

El grupo académico creó un Índice de Participación de las Mujeres (IPM) y lo aplicó a miles de puestos de decisión y reconocimiento público en más de 4.000 instituciones y organizaciones estatales y privadas.

El IPM establece que hay "equidad de género" si cinco de 10 puestos son ocupados por mujeres, es "media" si son cuatro, "regular" si son tres, "crítica" si son dos, "muy crítica" si solo hay una en 10 cargos de decisión y la "desigualdad absoluta" se da cuando todos son ocupados por varones.

El IPM global de Argentina es de 15,2 por ciento, o sea "crítico", pese a que el gobierno es encabezado por una mujer y que el Congreso Nacional legislativo está entre los 12 con mayor proporción de participación femenina en el mundo.

Dicho de otra manera, a pesar de que en el ámbito político sobresale la presencia femenina, en el resto del país se aprecia que menos de dos cargos de decisión por cada 10 son ocupados por mujeres.

"La investigación pone los liderazgos femeninos en contexto y nos muestra que la sociedad argentina, en términos amplios, no está incluyendo a las mujeres ni favorece su incorporación", dijo a IPS Natalia Gherardi, directora de ELA.

Gherardi remarcó que, cuando se habla de participación, el imaginario suele remitirse al Poder Legislativo, donde merced a la ley que fijó un piso de 30 por ciento de presencia femenina en las listas de votación, las mujeres tienen una representación destacada.

Así, la integración conjunta de las dos cámaras que conforman el Congreso legislativo pasó de contar con apenas cinco por ciento de mujeres en 1983 a 38 por ciento en la actualidad. Pero ese piso mínimo "está lejos de ser la norma en otros espacios" en el país, advierte el trabajo de ELA. "Los números cuentan y son condición necesaria, aunque no suficiente para asegurar tanto la participación de las mujeres como el impulso de una agenda orientada a atender sus demandas y hacer efectivos sus derechos", sostiene.

Apenas cinco de de los 33 partidos políticos reconocidos son presididos por mujeres, mientras que en el gabinete nacional de ministros sólo hay tres sobre 17 y el porcentaje baja a 14 por ciento en los legislativos provincias.

A cargo de los gobiernos provinciales apenas aparece una mujer sobre 24 distritos y en siete no hay ninguna mujer en el gabinete ministerial. A nivel municipal, la participación de ellas en lugares de decisión es de solo 12,3 por ciento.

"Si no fuera por la ley de cupo, que tracciona hacia arriba la proporción de participación global, la presencia de las mujeres sería todavía mucho menor en el índice general", alertó Gherardi.

En el Poder Judicial, tanto a nivel nacional como provincial, el promedio de participación femenina en asientos de peso arroja 21,1 por ciento, a pesar de que desde hace tiempo se reciben más mujeres que varones en las carreras universitarias de Derecho.

La investigación analizó también lo que pasa en grandes empresas y cámaras que las agrupan por sector, en sindicatos y en otras organizaciones de la sociedad civil donde existen cargos de máxima autoridad y reconocimiento público.

El IPM mostró que en el área de sociedad civil y sindicatos, la participación femenina en lugares de liderazgo es solo de 8,1 por ciento y en el rubro de economía y negocios, es decir en empresas poderosas, están en franca minoría con 4,1 por ciento.

"Los datos del IPM confirman la metáfora del ‘techo de cristal’: existe un conjunto de barreras invisibles, pero reales que obstaculizan el acceso de las mujeres a posiciones de máxima autoridad en el mercado laboral", advierte ELA.

Si se observa en particular los casos de asociaciones sindicales, el indicador cae hasta cinco por ciento. Ese es el porcentaje de mujeres que lideran las asociaciones de trabajadores.

Gherardi señaló que todas las profesiones se feminizaron debido a la creciente participación de mujeres en la matrícula de la enseñanza universitaria, donde en muchos casos son mayoría. Pero eso no se refleja luego en su inserción laboral.

Las trayectorias laborales se quiebran muchas veces en la edad reproductiva, por el reparto de tareas entre lo público y lo doméstico, que empuja a las mujeres a ocuparse de sus familias durante más tiempo que los varones, dijo.

En algunos ámbitos, las jornadas laborales son largas, sin horarios amigables para las mujeres y no hay suficiente infraestructura de cuidado para los niños, remarcó.

En museos, bibliotecas, fundaciones y otras organizaciones de la cultura, las mujeres ocupan 44,6 por ciento de los puestos de poder, pero en la Biblioteca Nacional, que tiene 201 años de historia, nunca hubo una directora.

En el área de ciencia y tecnología, las mujeres que dirigen son 21,1 por ciento. Por primera vez el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas es presidido por una mujer, destaca el informe.

En el ámbito educativo, ellas sobresalen en cantidad en el rubro de la docencia, pero en puestos de autoridad en la política educativa a nivel nacional apenas llegan a 15 por ciento.

Todos los organismos del Estado vinculados a la comunicación, incluyendo la agencia estatal de noticias, tienen en sus directorios exclusivamente varones y ellas son minoría también en la dirección de los medios privados.

De una decena de diarios de circulación nacional, sólo uno tiene directora y en las radios la participación es todavía menor, con nueve por ciento de mujeres en dirección de emisoras de amplitud modulada y ninguna en las de frecuencia modulada.

La investigación concluye que la posibilidad real de que más mujeres accedan a espacios de decisión es un "requisito ineludible para el desarrollo de una democracia inclusiva en la que se materialice la promesa de igualdad".

 
 

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