Subscribite a nuestro newslatter
 La Voz del Interior.Política. 19/06/2011
Las campañas con mayor presencia femenina

Seis candidatas ocupan puestos importantes en las fórmulas para el municipio, la Provincia y la Nación. Las postulantes Norma Morandini, Griselda Baldata, Alicia Pregno, Olga Riutort, Laura Sesma y Alejandra Vigo reflexionan sobre el rol femenino en la política.
 
Por Magdalena Da Porta

La cantidad de cordobesas que encabezan y acompañan fórmulas electivas para puestos ejecutivos a nivel nacional, provincial y municipal bate récords este año.
Los lugares son tan diversos como los partidos o alianzas que representan. Las seis candidatas coinciden en que hay vientos de cambio para el género en la política y resaltan el esfuerzo que les significó llegar adonde llegaron.

Norma Morandini (Frente Cívico) acompaña al gobernador Santafesino Hermes Binner en la carrera presidencial; Griselda Baldata (Coalición Cívica, CC) va por la gobernación; Alicia Pregno (Unión por Córdoba) secunda a José Manuel de la Sota en la elección provincial; Olga Riutort (justicialista por fuera del partido) y Laura Sesma (CC) encabezan fórmulas por Capital y Alejandra Vigo las enfrentará, secundando a Héctor Campana (Unión por Córdoba).
Si bien la ley de cupo femenino sancionada en 1991 garantizó la participación del 30 por ciento de mujeres en las listas partidarias, aún se discute sobre la verdadera igualdad de géneros al ocupar puestos estratégicos en la toma de decisiones.

Lo afirma una investigación realizada por el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA), a través de la creación del Índice de Participación de la Mujer (IPM), que posibilita comparar el sexo del poder en la Argentina y en diferentes ámbitos.

El estudio arroja, entre otros resultados, que la política es una de las áreas en las que el sexo femenino es más favorecido en los cargos importantes, aunque con sólo un 20 por ciento de representación. “Es decir, de cada 10 puestos clave dos son ocupados por mujeres y ocho por varones”, advierte el documento. Agrega que en el interior “están más rezagadas”.
En Córdoba, la integración femenina, según el IPM, es del 10,5 por ciento en los cargos con más autoridad en el Ejecutivo provincial, en la Legislatura la cifra alcanza el 32,8 por ciento y en el Concejo Deliberante de la Capital el índice contabilizó un 45,2 por ciento de mujeres.
Las protagonistas. Las candidatas fueron consultadas por La Voz del Interior respecto de sus experiencias personales como militantes y, aunque hay puntos de coincidencia, cada historia es distinta.

Todas acuerdan en resaltar la importancia que tuvo la Ley de Cupo a la hora de impulsar la representación femenina, como una norma de “discriminación positiva”. Vigo recuerda que Córdoba fue una de las primeras provincias en implementarla, aunque opinó que aún faltan espacios. “Las mujeres no llegamos porque no nos permiten demostrar que somos buenas. Creo que son pautas culturales que están muy arraigadas”, señaló.

Morandini explicó que, en un principio, ella se expresó en contra de la normativa y que luego fue otorgándole valor, aunque señaló que “el espacio hay que ganarlo”. “Antes éramos educadas para susurrar; después tuvimos que gritar para que nos escuchen; ahora, que tenemos la fuerza de los argumentos y tenemos la legitimidad de las leyes, no hace falta gritar ni susurrar”, destacó.

Por su parte, Baldata coincidió con Morandini y recalcó que se trata, sobre todo, del “compromiso con la militancia que tenga cada una”. Citando a la ex mandataria chilena Michel Bachelet, Sesma dijo: “Si entra una mujer a la política, la política la cambia a la mujer, pero que si entran de manera masiva, la que se modifica es la política”. Por ello, calificó como “muy importante” participar en los tres poderes y en cargos estratégicos.

Riutort opinó que la norma fue “un gran avance”, ya que tuvo un doble efecto: “Generó una irrupción masiva y que las mujeres perdieran el miedo a la relación con el poder”. “Cada vez se va entendiendo más que si las mujeres no llegan a los niveles en donde se deciden las políticas, es muy difícil que las decisiones que se tomen desde el Estado contemplen la realidad tal cual es; siempre va a ser una visión sesgada”, reflexionó.

La única que marcó una diferencia fue Pregno, compañera de fórmula de De la Sota, quien tomando su experiencia personal, no cree que la integración en política esté determinada por el sexo. “Cada uno tiene que trabajar, participar y construir. Tenemos la misma responsabilidad que los hombres, porque no se trata de una diferencia de género”, se pronunció.
La mayoría estuvo de acuerdo en que se trata de un “doble trabajo”, ya que, según juzgaron, una mujer debe esforzarse y demostrar más que un hombre para aspirar al mismo puesto. Otro denominador común son los cargos que les son asignados a las mujeres y que en su mayoría están relacionados con áreas de desarrollo social y educación, mientras son excluidas de ámbitos como finanzas e industria.

Cuando se les preguntó si los cordobeses están preparados para votar a mujeres en altos cargos, como presidenta, gobernadora e intendenta, las respuestas fueron disímiles.
Pregno, Riutort, Baldata y Morandini sostuvieron que sí, mientras que Sesma resaltó que Córdoba es “una sociedad conservadora culturalmente, aunque está cambiando”.

Finalmente, Vigo opinó: “Hoy, no. Todavía a mi juicio no estamos preparados, sobre todo porque no hemos podido demostrar qué podemos hacer, qué podemos gestionar”.
 
 

Volver