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 Página 12 -  El País - 25/09/2011
Mirada de mujer

Quiénes son las mujeres que aspiran a una banca en el Congreso por la Capital Federal. Las candidatas hablaron con Página/12 de los efectos de la presencia femenina en el Parlamento y de los temas que consideran prioritarios.

Por Laura Vales
 
La mayoría de las fuerzas políticas llevan este año, en los primeros puestos de sus listas de candidatos a diputados, a mujeres que harán, de ser electas, su primera experiencia parlamentaria. Llegarán a una banca en el marco de la ley de cupo, que fija un piso del 30 por ciento de mujeres en las candidaturas a legisladores nacionales. Esa norma fue sancionada hace ya veinte años y rindió sus frutos: convirtió al Congreso en el ámbito de la política donde las mujeres tienen mayor participación. Cinco candidatas porteñas hablaron con Página/12 de los efectos de esta presencia femenina. También de la agenda que quieren impulsar.

El Congreso tiene actualmente el 38 por ciento de sus bancas a cargo de mujeres. Son proporcionalmente muchas más que las que se puede encontrar en los niveles gerenciales de las empresas, en la dirección de instituciones, en los gabinetes o en cualquier otro espacio que tenga que ver con el ejercicio del poder. El dato fue dado a conocer recientemente por el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA).

El relevamiento detalló que el Congreso argentino queda en este sentido ubicado entre los doce primeros a nivel mundial, muy por encima de países como Estados Unidos, donde sólo 17 de cada cien bancas corresponden a mujeres, o Canadá, que llega al 22 por ciento.

“A mí me ha pasado de viajar a otros países de América latina para reunirme con legisladoras en un foro de mujeres políticas y toparme con situaciones difíciles de creer, porque en los países donde no existe el cupo, una reunión con mujeres diputadas se puede hacer en una mesa de bar, suelen ser cinco o seis”, cuenta Patricia Walsh.

Candidata de Proyecto Sur, Walsh es una de las figuras políticas femeninas conocidas para el electorado porteño –la otra es Patricia Bullrich, de la Coalición Cívica–. La diputada señala que la cantidad de mujeres que hoy está en el Congreso le resulta “un tema fuerte. Porque a pesar de que me quejo todo el día, en ese momento, cuando salgo del país, me doy cuenta de que dimos una lucha con resultados importantes, casi ejemplares”.

La agenda

¿Qué efectos tuvo esta presencia de las mujeres en el Congreso? Para María del Carmen Bianchi, la candidata del Frente para la Victoria, ha marcado una agenda que va “desde la sanción del matrimonio igualitario a los derechos reproductivos, pero incluso el debate sobre la ley de medios tuvo un tratamiento donde la cuestión de género mostró relevancia”.

Bianchi es una de las candidatas que harán su primera experiencia como parlamentaria. “Si bien tengo casi 50 años de militancia, milito desde siempre”, apunta, recordando los ’70. Durante la dictadura vivió nueve años en el exilio, que compartió junto a su pareja, el actual cónsul argentino en Miami Miguel Talento. Está en la gestión desde el 2003, como presidenta de la Conabip, el organismo del Estado que se ocupa de las bibliotecas públicas.

“Cuando pienso en una agenda de la mujer creo que hay que encarar dos o tres temas que, si bien no son estrictamente de género, tienen en las mujeres a las que podemos impulsarlos mejor, como el acceso a la vivienda y la igualdad de derechos en el trabajo.”

El archivo muestra que desde la vigencia de la ley de cupo, la sanción de leyes para la mujer se han ocupado de tres problemas principales, la protección contra la violencia (familiar, sexual), la seguridad social (como la jubilación para amas de casa y la cobertura para las trabajadoras domésticas) y la discriminación en el trabajo (con varias normas sobre la igualdad de trato y oportunidades en la administración pública).

En la agenda de este año quedaron planteados para el debate la despenalización del aborto y el tema de la trata. La presencia de diputadas no garantiza que vayan a coincidir en una postura, pero sin dudas ayuda a que las necesidades de las mujeres tengan cuando menos mayor visibilidad.

Hacerse el lugar

A pesar de que lleva 20 años sancionada, en todas las elecciones la ley de cupo encuentra resistencias para ser cumplida. Hecha la ley, hecha la trampa, el modo más frecuente de zafar del cupo es que en las listas se incluya el 30 por ciento de candidatas mujeres, pero sin ubicarlas en lugares expectables. Esto ocurrió especialmente en los primeros diez años de vigencia del cupo. Las mujeres aparecían en la parte inferior de la boleta y, aunque impugnaran, pasada la elección las presentaciones judiciales se convertían en una cuestión abstracta.

Finalmente, una radical cordobesa que había sido perjudicada por este mecanismo de armado de las listas, María Merciadri de Morini, llegó con una demanda judicial ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. La CIDH recomendó al gobierno argentino resolver el problema y en el año 2001 Fernando De la Rúa debió hacer una reglamentación que dispone, por ejemplo, que las nuevas fuerzas políticas alternen en sus dos primeros lugares un varón y una mujer, y que las ya existentes apliquen una tabla para que el recambio de sus legisladores mantenga la proporción de diputados y diputadas.

La semana pasada, la Cámara Electoral le ordenó así al PRO cambiar la integración de su lista. El fallo benefició a Cornelia Schmidt-Lierman, que de estar en el tercer lugar de la lista de diputados pasará ahora al segundo.

La candidata es abogada y directora de la Comisión de Justicia de la Legislatura porteña, aunque señaló puntualmente a Página/12 que ella no hizo el reclamo ni se había sentido discriminada por el lugar en que la habían colocado. “Vamos a cumplir con lo que dispuso la Justicia, aunque en mi fuero interno voy a seguir sintiéndome tercera”, aclaró.

Menos suerte que Schmidt-Lierman tuvieron las radicales Fabiana Campos y Cristina Calvo, que quedarán terceras en las listas de la Udeso y el Frente Amplio Progresista, antecedidas por dos varones, a pesar de una presentación para corregirlo ante el juzgado de María Romilda Servini de Cubría.

Campos, asesora en planeamiento urbano del bloque radical en la Legislatura porteña, resultó electa en las primarias. “El radicalismo, dentro de todo, es un partido donde, si querés, podés llegar”, asegura.

En el Frente de Izquierda la postulante mujer también quedó en segundo lugar en la boleta, “pero hay un acuerdo para rotarnos en la banca si la ganamos, entre el PO, el PTS y la Izquierda Socialista”, explicó Myriam Bregman. Abogada, Bregman es conocida en el ámbito de la militancia de izquierda por su trabajo dentro del mundo sindical y, en los últimos años, como querellante en causas contra los represores.

Las especialistas en temas de género no sólo defienden la continuidad de la ley de cupo, sino que apuntan a la necesidad de su ampliación. Patricia Walsh es una de las candidatas que impulsan el cupo 50; sostiene, en ese sentido, que sancionar una nueva ley que eleve el piso a un 50 por ciento de las candidaturas sería un criterio de equidad, “ya que las mujeres somos más de la mitad del padrón. En el Congreso hay proyectos en este sentido. Además, hay tres provincias donde ya se implementa: Río Negro, Santiago del Estero y Córdoba, por lo que pensar en su posible extensión a nivel nacional no es para nada descabellado.

 
 

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