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Tiempo Argentino. Sociedad. 24/01/2012 

En ámbitos políticos, sindicales o sociales las mujeres ocupan uno de cada cinco puestos jerárquicos

El cuidado de hijos y ancianos, una responsabilidad sólo de mujeres
 

Un estudio de opinión realizado por el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA) demuestra que en el 76% de los hogares consultados, son ellas quienes se hacen cargo de los “cuidados”. Denuncian falta de políticas públicas.

Por Lucía Álvarez


Sea en el ámbito político, económico, sindical o social, las mujeres ocupan sólo uno de cada cinco puestos de máxima autoridad. Para explicar esta asimetría, es común apelar a la división sexual del trabajo o al tiempo que ellas destinan a las labores domésticas. Sin embargo, menos usual es tomar como un factor determinante la distribución de los cuidados de hijos, adultos mayores o enfermos en el hogar. Con el objetivo de visibilizar esta dinámica social, personal y económica, y sacarla del ámbito privado, el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género(ELA) realizó un inédito estudio de opinión, titulado “De eso no se habla”. Sus conclusiones son elocuentes: cuando los niños y niñas están en el hogar, las madres se responsabilizan por su cuidado en el 76% de los casos y los padres lo hacen sólo un 2 por ciento. La contratación de una persona ocurre sólo en el 5% de los hogares, aún cuando el servicio doméstico remunerado es habitual en los hogares de sectores medios y altos. Además, lamitad de las mujeres cuidan a sus hijos de manera exclusiva.

El estudio, a cargo de la directora ejecutiva de ELA, Natalia Gherardi, y las investigadoras del CONICET Laura Pautassi y Carla Zibecchi, se basó en 800 entrevistas a hogares del Área Metropolitana de Buenos Aires. Los resultados muestran que el trabajo de cuidar se lleva adelante en el ámbito de la familia y que, a pesar de su vínculo con la economía, la pobreza y la desigualdad entre géneros, el tema no termina de asumirse como un problema de política pública.

“La regulación se concentra en algunas acciones para aquellas trabajadoras que pertenecen al mercado laboral formal. Existen dos grandes ejes normativos que articulan la vida laboral y la vida familiar. El primero de ellos se centra en el período de gestación, alumbramiento y lactancia. El segundo abarca un conjunto de disposiciones que se refieren casi exclusivamente a los derechos de las mujeres, asumiendo su doble función de trabajadoras y madres, y de este modo, la legislación refuerza estereotipos”, señalan las investigadoras. En esa línea, el trabajo menciona que los varones entrevistados se tomaron 4,4 días en promedio con motivo del nacimiento de sus hijos y que sólo el 20% de las mujeres pidieron extender su licencia de maternidad, como permite la ley. Los primeros años de vida de los hijos son los más difíciles. Sólo el 31% de los hogares con niños menores de tres años apela al sistema educativo como estrategia de cuidado. Sin embargo, la cifra de escolarización trepa al 87% en los menores de 13. 

Atención a la tercera edad

Si bien la investigación se concentra sobre el cuidado de menores de 13 años, también advierte sobre la atención que las mujeres le destinan a la tercera edad.
“Los años venideros van a estar caracterizados por un envejecimiento de la población, con el consecuente aumento de la dependencia de las personas y de responsabilidades vinculadas. Esto se traduce en una mayor carga global del cuidado para las mujeres”, argumentan las investigadoras.
Otra muestra del círculo vicioso que existe entre los cuidados y la desigualdad entre géneros, se expresa en el hecho de que ellas tienen mayor esperanza de vida, pero que llegan con menores recursos económicos a esa edad, justamente, por haberse dedicado durante años al cuidado de otros.

“Hay que ‘desfamiliarizar’ estas tareas”

Por un acuerdo institucional entre Unicef, el Instituto de Desarrollo Económico y Social y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), la socióloga Eleonor Faur –responsable de UNFPA en el país– y la economista Valeria Esquivel emprendieron en 2009 una investigación sobre los cuidados y la desigualdad entre géneros, que se difundirá oficialmente en los próximos meses. Entre sus conclusiones preliminares figura que, en este tema, además de una desigualdad entre géneros, existe una disparidad entre clases: el 60% de los hogares pobres de la Ciudad de Buenos Aires destina más de cinco horas al cuidado de los niños, una cifra muy por encima de los estratos medios y altos.
“Durante siglos se ha establecido que el cuidado es una responsabilidad de la familia. Pero por el ingreso de las mujeres al mercado laboral, entre otros factores, hoy se está hablando de una crisis de los cuidados. Se deben emprender políticas públicas tendientes a ‘desfamiliarizar’ estas tareas, para que intervengan otras instituciones, estatales, de mercado y de la comunidad. Este tema tiene un alto impacto en la igualdad de género y en los derechos de los niños”, explicó Faur a Tiempo Argentino.

El mito y la Especialización

Existe una creencia popular, según el informe del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA), de que las mujeres están mejor dotadas para llevar adelante los cuidados de otras personas, y esto ha llevado a que ellas se “especialicen” en las tareas vinculadas con esa responsabilidad.
En el ámbito laboral, esta tendencia se manifiesta en la mayor presencia de mujeres en determinados oficios y profesiones como enfermeras, maestras, niñeras, cuidadoras remuneradas y empleadas domésticas, todas actividades que, en general, están mal remuneradas.
 

 
 

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