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Página12. Sociedad. 28/02/2012 
"Este tema debe ser una causa nacional"
 
El padre de la víctima consideró que “hay pruebas contundentes” contra Eduardo Vázquez, acusado de haber rociado con alcohol y prendido fuego a su mujer. Cinco especialistas en violencia de género analizan el significado del juicio.

Por Mariana Carbajal

Hoy comienza el juicio por el femicidio de Wanda Taddei, la joven que murió tras once días de agonía, con profundas quemaduras en la ingle, las manos, la vulva, el pecho y el abdomen. El único imputado, acusado de haberla rociado con alcohol y prendido fuego, es su marido, el baterista del grupo Callejeros, Eduardo Vázquez. Una serie de testigos desfilarán ante el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 20 e intentarán desarmar la versión del “accidente doméstico” que pretendió imponer Vázquez desde un primer momento para limpiar su presunta culpabilidad en el hecho, aprovechando que su esposa quedó a poco de llegar a la guardia hospitalaria inconsciente y nunca más se recuperó: estuvo en coma farmacológico por los fuertes dolores que le provocaban las heridas. ¿Marcará el juicio por su femicidio un antes y un después en la lucha contra la violencia machista en la Argentina como hace 24 años lo marcó el homicidio de Alicia Muñiz, a manos del boxeador Carlos Monzón, un hecho que por su trascendencia mediática permitió visibilizar el problema social de la violencia doméstica, hasta ese momento silenciado entre las paredes de los hogares? Cinco especialistas en el tema y el padre de Wanda, Jorge Taddei, convertido hoy junto a su esposa, Beatriz Regal, en activista contra la violencia de género, analizan en diálogo con Página/12 la trascendencia del juicio y sus implicancias.

“A mi hija no me la devuelven. Pero quiero que este juicio le sirva a la sociedad, que sea un granito de arena que ayude a combatir la violencia de género. Es un tema que debe ser una causa nacional”, dijo a Página/12 Taddei, carpintero ebanista de profesión, ya jubilado, de 70 años, cumplidos ayer.

La muerte de Wanda tuvo una amplia cobertura mediática porque involucró al baterista del grupo de música signado por el incendio en la disco Cromañón, donde fallecieron 194 personas y hubo cientos de heridos. Después del femicidio de Wanda, que en un principio pareció que podría quedar impune, aumentaron estrepitosamente los casos de mujeres incineradas por sus parejas. Otras 41 mujeres tuvieron un final similar, de acuerdo con el relevamiento del Observatorio de Femicidios de La Casa del Encuentro, desde el fallecimiento de Wanda, el 21 de febrero de 2010, en los últimos dos años.

“Este juicio debe ser minuciosamente publicitado. Desde ese femicidio la modalidad fue copiada y reproducida cada vez que se comunicaba un nuevo caso. Porque junto con prender fuego a una mujer, se comunica la impunidad, la diferencia entre la profunda certeza personal y la elusiva prueba jurídica, el eficaz cinismo abogadil de explicar las quemaduras en las manos del femicida como intentos de salvar a la víctima. Un juicio, una oportunidad de hacer públicas las palabras y las acciones de la Justicia, una oportunidad para hacer una grieta promisoria en la cerrada trama del patriarcado misógino y cómplice. Esto no es sobre varones y mujeres, esto es sobre asesinos impunes y oportunidad de igualdad ciudadana”, evaluó la doctora en Filosofía, feminista y ex legisladora porteña Diana Maffía.

Taddei señaló que “hay pruebas contundentes contra Vázquez”. Cuando la Justicia aceptó a los padres de Wanda como querellantes en la causa, la investigación judicial empezó a tomar otro rumbo. En un principio el juez Daffis Niklison dictó la falta de mérito a Vázquez y ordenó su “inmediata libertad”. Creyó en su versión del “accidente”, que dejaba un peligroso mensaje de impunidad, que pudo haber favorecido que otros violentos apelaran a la misma modalidad –el fuego– para castigar y eliminar a sus parejas. Pero el 4 de noviembre de 2010 la causa dio un vuelco: la jueza Inés Cantisani procesó a Vázquez con prisión preventiva por considerarlo “prima facie autor criminalmente responsable del delito de homicidio agravado por el vínculo”.

“Llevar a juicio a Eduardo Vázquez, acusado de ser autor del homicidio de Wanda Taddei empleando una forma particularmente cruel, significa la posibilidad de sentir que se avanza contra la impunidad, que es posible hacer funcionar la maquinaria de la Justicia penal impulsando un proceso que es capaz de analizar las pruebas reunidas consideradas en su conjunto, y no como piezas sueltas e inconexas. El juicio implica la posibilidad de la condena del agresor, al menos en un caso”, consideró la abogada Natalia Gherardi, directora ejecutiva del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA). De todas formas, Gherardi advirtió que no se debe confundir este avance, que aún debe consolidarse en la etapa del juicio, con eventuales efectos en la lucha contra la violencia hacia las mujeres en general. “La condena de un hecho no tiene efectos disuasorios respecto de otros posibles agresores. Para avanzar en ese sentido, necesitamos seguir reclamando campañas, prevención, información, recursos económicos y sociales”, indicó Gherardi.

Cuando murió, Wanda tenía 29 años y dos hijos de una pareja anterior, que hoy tienen 8 y 10 años. El testimonio en cámara Gesell de uno de ellos, el menor, fue muy importante en la causa para empezar a tumbar la versión de Vázquez. El niño contó que escuchó que su mamá y Vázquez tuvieron la noche del supuesto “accidente” una fuerte discusión. Uno de los principales testigos del juicio será el médico Marcos Ferrari, quien recibió a Wanda en la guardia del Hospital Santojanni y declaró que poco antes de perder la conciencia ella le dijo que “él –por Vázquez– se me apareció con la botella de alcohol y el encendedor en la mano y después me prendió fuego”. También dijo que Vázquez llegó a la guardia “sacado”. Además está previsto que testifiquen dos policías que escucharon al baterista en el hospital decir a los gritos “a esta loca no le crean”, cuando la joven daba cuenta de lo sucedido con su cuerpo, y un albañil que estuvo trabajando en la casa del matrimonio y escuchó un día antes del presunto ataque que él la amenazaba con quemarla. Está previsto que el juicio se desarrolle martes y jueves a partir de las 9.30 y se extienda aproximadamente por dos meses.

Para Perla Prigoshin, titular de la Comisión para elaborar las sanciones contra las diferentes formas de violencia de género (Consavig), del Ministerio de Justicia de la Nación, si Vázquez es sentenciado por el crimen, “los medios tendrán una herramienta para mostrar que las mujeres no somos combustible para violentos y deberán, tantas veces como mostraron a una ‘estrella de rock’ zafando (de la Justicia, al comienzo de la investigación judicial), reproducir la imagen del femicida condenado con la máxima sanción que admite el Código Penal”.

Fabiana Tuñez, de La Casa del Encuentro, destacó el incesante trabajo de los padres de Wanda para llevar pruebas a la Justicia para el esclarecimiento del hecho, pero también subrayó la tarea que vienen desarrollando Jorge y Beatriz ayudando a otras familias cuyas hijas fueron víctimas de la misma modalidad de incineración, y contribuyendo a concientizar sobre el problema. “Esperamos que los fallos sean justos en relación con el presunto delito cometido por el único imputado, para que el mensaje sea claro: el repudio jurídico a conductas que no tienen que ser aceptadas, justificadas ni morigeradas. Este juicio puede demostrar a los agresores que el crimen perfecto no existe, y de esta forma evitar el efecto impunidad”, afirmó Tuñez. Para la presidenta de la Asociación de Mujeres Jueces de Argentina (AMJA), Susana Medina, integrante del Superior Tribunal de Entre Ríos, “este juicio es emblemático y aparece como una oportunidad para demostrar la importancia de lo que significa poner fin a la violencia contra la mujer”. Y a la vez “pondrá en evidencia la existencia de los tan mentados estereotipos que colocan a la mujer en una situación de sometimiento, la situación de verse tratada como un objeto de la propiedad del varón que lo habilita a hacer de esa mujer objeto de los más crueles tratamientos”.

Vázquez llega al juicio detenido. Apenas sufrió heridas leves en las manos como consecuencia del fuego asesino. Desde hoy estará sentado en el banquillo de los acusados frente a los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal Nº 20.
 
 
 

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